La inauguración de los ocho nuevos hospitales no fue la única noticia sanitaria de 2008. El año comenzó con la denuncia del desbordamiento de las Urgencias de los grandes hospitales a causa de la ola de frío y de la gripe.
CCOO dio la primera voz de alarma recién pasado el Año Nuevo. El 3 de enero denunció el caso del Hospital La Paz, que mantenía camas en los pasillos mientras el personal estaba "desbordado" según el sindicato. La especial incidencia de la gripe y el agravamiento de las enfermedades cardíacas y respiratorias llevó progresivamente al Ramón y Cajal, el Clínico San Carlos, el Doce de Octubre y el hospital Gregorio Marañón ha sufrir durante el mes de enero una afluencia de pacientes muy por encima de lo normal.
El 10 de enero,el Gobierno regional admitió oficialmente y por primera vez "el colapso que existe en Madrid". Un colapso que, como explicó el vicepresidente y portavoz,
Ignacio González, "se está dando en toda España ya que hay un gran número de casos de gripe debido a un foco muy activo".

El 16 de ese mismo mes, el consejero de Sanidad,
Juan José Güemes, garantizaba que cualquiera que fuera a un hospital sería atendido, aunque admitía que el servicio no se estaba prestando con el confort y la calidad necesarios. PSOE e IU reclamaron a Güemes que compareciese con celeridad ante el parlamento autonómico para explicar exactamente la situación, pero el PP se negó a convocar la Mesa de Asamblea y la Diputación Permanente argumentando que Sanidad ya había habilitado 800 camas más, había incrementado las plantillas y agilizaba los trámites en las Urgencias.
Sólo 24 horas después, los profesionales sanitarios se autodiagnosticaban: "las Urgencias y servicios de Pediatría no pueden más, están ahogándose en una situación de caos", denunció
Ana Giménez, responsable de Atención Primaria de la Federación de Médicos y Titulados Superiores (FEMTYS). El presidente de la Sociedad Madrileña de Médicos de Familia,
Paulino Cubero, certificó que "Cuando se pretende solucionar todo a base de hospitales y de Urgencias y no de Atención Primaria surge un sistema ineficiente que requiere más dinero".
Javier López, coordinador general de FEMYTS adelantó los problemas que surgirían posteriormente a lo largo del año con la puesta en marcha de los nuevos hospitales y el resto de especialidades: "El 50 por ciento de los pediatras del hospital Infanta Elena de Valdemoro estaba formado por pediatras de Atención Primaria de la región, que dejan sus puestos de trabajo por las condiciones laborales y no son repuestos". El 14 de febrero,
Esperanza Aguirre negó en cambio la saturación del servicio a pesar de las declaraciones anteriores de los miembros de su Gobierno. El 1 de abril, ya en plena inauguración de los ocho nuevos hospitales, un grupo de pacientes se amotinó en el Hospital del Henares (Coslada) después de cinco horas de espera.
Especial Madridiario
La falta de profesionales sanitarios en la Atención Primaria y, en consecuencia, la saturación de las Urgencias fue tratada por sindicatos, médicos, pacientes y políticos en el informe sobre el estado de la Sanidad en Madrid que publicó durante una semana Madridiario en el mes de octubre. El consejero de Sanidad, Juan José Güemes, explicó a este diario que "con los ocho nuevos hospitales y la reforma de los tradicionales se ha duplicado la superficie de Urgencias en la Comunidad". Sanidad habilitó a los facultativos de hospitales para extender recetas oficiales para una mayor rapidez en la atención. El Grupo Antiburocracia de Madrid pidió además que el uso de recetas sea obligatorio también en los servicios de urgencias, los especializados y la atención rural.
Para CCOO, UGT, CSIT y los sindicatos profesionales de médicos (FEMTYS) y enfermeras (SATSE) el problema no es de superficie sino de falta de medios. "Es un servicio a demanda, y si crecen los medios mientras la Primaria sigue saturada, aumentará más la demanda. En los nuevos hospitales se siguen derivando las Urgencias más graves a los viejos hospitales cuando los médicos se han trasladado, así que no solucionamos nada", detalló
Manuel Rodríguez, secretario general de Sanidad de CCOO.