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A propósito de Pinto

martes 23 de diciembre de 2008, 14:34h
Actualizado: 29 de diciembre de 2008, 07:39h
Estuve en Galapagar acompañando, junto a Tomás Gómez y otros dirigentes del PSM, a la alcaldesa socialista que perdió la vara de mano como consecuencia de una moción de censura a favor del PP y gracias al apoyo de un grupo minoritario que cambió su alianza. Fue un acto absolutamente democrático, sin ningún tipo de agresiones verbales o físicas. Se perdió la alcaldía y punto.

Lo ocurrido el lunes en Pinto fue una clara demostración de que existen dos estilos y dos varas de medir. A la coincidencia unánime del relato que lo que se vio y escuchó, tanto durante el Pleno, con gritos que acallaron las intervenciones del candidato socialista, como en la calle, donde se llegó a agredir el coche que ocupaba el secretario general del PSM, hay que añadir el importante matiz de que todos los insultos y amenazas provinieron del grupo de exaltados que ocupaban los bancos en los que sentaba el secretario general del PP de Madrid, señor Granados. Ni un solo gesto extemporáneo por la otra parte.

El pasado sábado, en el acto de presentación de las nuevas ejecutivas locales y de distrito, Tomás Gómez había alertado de la existencia de amenazas contra los concejales socialistas de Pinto, y anunció su intención de acudir el lunes a Pinto para respaldarlos. Nadie hubiera entendido otra actitud.
Durante los días previos al Pleno, Telemadrid realizó una campaña en toda regla para transmitir exclusivamente el punto de vista del PP y caldear los ánimos, sin dar la correlativa oportunidad de conocer los argumentos del candidato socialista, hasta el punto de tener que solicitar expresamente unos minutos para que pudiera escucharse la voz de Tomás Gómez.

Ante la gravedad de lo ocurrido en Pinto, la Comisión Ejecutiva del PSM emitió un comunicado exigiendo que doña Esperanza Aguirre condenara públicamente lo ocurrido. Y lo ha hecho. También se pedía el cese del señor Granados “por su actitud complaciente”.La respuesta del señor Granados lo retrata perfectamente: “Me han hecho un favor. No hay nada que consolide más a alguien en su puesto que la oposición pida su dimisión”. Sobre los incidentes: “rechazo firme y absoluto por la situación de violencia verbal que ayer sufrió Tomás Gómez…la física no la vi porque ya me había ido cuando tuvo lugar”.

Gracias al señor Granados, se puede saber ya que ni él ni nadie del PP soportó agresiones físicas ni verbales. Hay veces en que la equidistancia supone lisa y llanamente una distorsión de la realidad. Y un último dato a recordar: Fue el propio presidente ¿en funciones? Del PP, Mariano Rajoy quien en el séquito de doña Esperanza Aguirre, en Pinto, calificó la moción de censura como un “acto de bandidaje”.La verdad es que no importa si pide o no perdón por ese exceso: se comprende que necesite abrirse un hueco.
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