Editorial Península editó el año pasado el libro de memorias del intelectual español, poeta y sobre todo hombre ejemplar Dionisio Ridruejo, Casi unas memorias. El libro, como lo señala la nota, es más que la narración de la peripecia individual de un personaje cuyo nombre ahora es desconocido por las generaciones actuales. Casi unas memorias es una de las obras fundamentales para entender la historia política y cultural de la España contemporánea y para nosotros, que vivimos en tiempos de confusión y de mediocridad, la oportunidad de sopesar el itinerario ideológico y ético de quien buscó ante todo claridad y libertad pudiendo haber escogido la fascinación de servir al poder y gozar de sus efímeros privilegios.
Dionisio Ridruejo se afilió antes de la Guerra Civil Española al movimiento falangista liderado por José Antonio Primo de Rivera. Los encuentros con el líder ponen de manifiesto la sobriedad espiritual de Ridruejo: no hizo del recuerdo de José Antonio un mito ni una clave para acceder en el futuro a prebendas y privilegios. Lo que le obsesionaba, como a Malraux en sus Antimemorias, era "la autoposesión personal y la crítica clarificadora,
, que tienen como puerta de entrada el abandono del encantamiento". La sobriedad de Ridruejo explica por qué no cedió ni al encantamiento del Líder ni después del Caudillo.
Esa actitud vital es la que le permitiría afrontar poco después las disputas con la tendencia que quería imponer a Franco como el líder indiscutido y a la vez los rigores de ser miembro de la famosa División Azul que peleó en la URSS al lado de las tropas alemanas, pero sobre todo iniciar la autocrítica de su pensamiento y de sus fidelidades anteriores. A su retorno a España fundó la revista Escorial, una de las más importantes intelectualmente hablando, de un país herido pero triunfante de la Guerra Civil. Poco a poco se fue distanciando cada vez más del Régimen hasta terminar luchando por el retorno a una España democrática por lo que tuvo que ir a la cárcel y vivir en el exilio. De falangista, Ridruejo se volvió socialdemócrata y tuvo un papel decisivo en la transición del Régimen franquista a la democracia. Un ejemplo de compromiso intelectual con la inteligencia: "El comienzo
fue la desmitificación de mis creencias y opiniones, al tiempo que se producía el entrañamiento y depuración de mi conciencia religiosa y una especie de escepticismo melancólico frente a la política y frente a la misma historia, propicio a la adopción de una mentalidad humanista, la más acorde con mi carácter".
Ridruejo fue además un extraordinario poeta que se preguntó por la condición humana sin los consuelos de las grandes causas, ni siquiera de la fácil religión al alcance de la mano y que, como todo gran pensador, se enfrentó al misterio de la muerte. "¿Puede morir lo que he visto/ morir y se me recrea?" Para responder: "Se hará contigo lo mismo/ que hiciste: resucitar/ lo que ha muerto en tus sentidos/ a tu viva eternidad/ Carne creada en el alma/ para no morir jamás".
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Columna tomada del Diario Hoy