Éstas fueron algunas de las conclusiones a las que llegaron los ministros de Finanzas y los gobernadores de los Bancos Centrales del G7 en la cumbre que celebraron este sábado en Roma, la primera de las que organizará Italia durante su año de presidencia del G8.
Al encuentro acudieron los ministros de Finanzas y los gobernadores de los Bancos Centrales de Italia, Canadá, Alemania, Japón, Francia, Reino Unido y Estados Unidos, que en algunas de las sesiones también contaron con la participación de sus homólogos rusos, país que junto a los demás conforma el grupo del G8.
El miedo a la expansión de medidas proteccionistas por parte de los distintos países ha ido creciendo a medida que se han ido confirmado las dimensiones "sin precedentes" de la actual crisis financiera. De hecho, tanto Alemania como Gran Bretaña recordaron este viernes las consecuencias extremadamente negativas que conllevó la adopción de medidas proteccionistas a raíz de la Gran Depresión de los años 30.
En este sentido, el nuevo secretario del Tesoro de Estados Unidos, Timothy Geithner, pidió que "todos los países" defiendan "el libre comercio", lo cual es "esencial para el crecimiento económico y la prosperidad".
Geithner, que se sirvió de la reunión romana para debutar en la escena internacional, consideró que el plan de incentivos a la economía aprobado por su Gobierno "pone el fundamento de la recuperación". El plan fue aprobado hace pocas horas por el Senado americano y está valorado en 787.000 millones de dólares.
Sin embargo, lo que preocupa a las demás economías es la polémica cláusula 'Buy American', con la que el Gobierno estadounidense pretende favorecer la producción nacional.
A la tendencia proteccionista que en la práctica podría adoptar Estados Unidos se suman las ayudas al sector automovilístico aprobadas recientemente por Francia e Italia. Aun con todo, la ministra francesa de Economía, Christine Lagarde, consideró que el plan de su Gobierno "no puede considerarse proteccionista".