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Fuera de cuota

Fuera de cuota

lunes 23 de febrero de 2009, 17:41h
María Dolores de Cospedal no es Secretaria General del partido en la oposición como consecuencia de una cuota paritaria. Entre otras cosas, porque se trata de un cargo unipersonal que no puede ser compartido. Como tampoco es por cuota Presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre o alcaldesa de Valencia, Rita Barberá. Tampoco llegaron por cuota la Canciller de Alemania, la Secretaria de Estado de Estados Unidos o la Presidenta de Chile, por ejemplo. Y se nota ¡Vaya si se nota! Son mujeres muy representativas del fenómeno mas positivo de una época que, entre el siglo XX y el XXI, rompió los prejuicios que limitaban la presencia de la mujer en primera línea de las actividades laborales culturales y políticas, no por falta de facultades sino por impedimentos ancestrales. La significación de estas y otras personalidades femeninas no viene de que representan la eliminación de antiguas trabas sino de que ellas están donde están por su valía individual y no por ocupar una especie de plazas de gracia por razón de sexo, al que, al parecer, algunos siguen considerando débil y, en consecuencia, objeto de protección.

Lo contrario sucede en aquellos organismos colegiados, equipos de gobierno o instituciones corporativas donde se ha pretendido promover a la mujer a golpe de normas paritarias, buscando la simetría antes que la capacidad. En nuestro actual gobierno, inspirado por el simplismo engañabobos de su presidente, existe el ejemplo negativo de mujeres desempeñando carteras a su medida de difusas competencias administrativas, a las que se otorga poco peso político y otras desempeñando funciones de mucha responsabilidad con poca cabeza.  No transmiten la impresión de estar donde están por su propia valía sino para visualizar una apariencia. En las filas del socialismo se ven muchas “vices” y pocas presidentas o secretarias generales, porque no es fácil aplicar la cuota a cargos exclusivos. 

    Cada vez que se ve en los medios a María Dolores de Cospedal defendiendo la libertad linguística o haciendo frente a insidias en momentos embarazosos para su partido, desaparece toda sombra de feminismo de cuota. Ella está en el filo de la navaja de la política. Donde deben saber estar con entereza las personas a que se encomienda un servicio y no un privilegio. Allá sigan con sus cuotas las Malenis, Leyres y Bibianas. Cuando pasen los días de zurriburri quedarán los políticos y las políticas –como suele decir Ibarretxe-  que merezcan permanecer y no los rellenos de cupo paritario.
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