Luego de una andanada de críticas los consejeros del Instituto Federal Electoral (IFE) anunciaron su decisión de dar hacer a un lado al incremento de 46% en sus percepciones, que superarían los 300 mil pesos mensuales. Acordaron eso sí sostener aumentos a mandos medios e inferiores. Marco Antonio Gómez y Virgilio Andrade eran los que mostraban más reticencia a la posibilidad de dar marcha atrás al incremento.
Pero no pudieron con la opinión pública que les dijo lo mal que se veían aumentándose el salario a 333 mil pesos, casi el 50% más de que perciben actualmente, en medio de la crisis económica mundial y nacional sin precedentes que se vive. Ayer mismo diputados y senadores criticaron el aumento salarial de los consejeros del IFE, y en San Lázaro se calificó de “imprudente” e “insensible” con los mexicanos el aumento que se autorizaron y que superaría los 300 mil pesos mensuales.
Hasta la Arquidiócesis Primada de México señaló que “este notable incremento de salario contrasta con la realidad del pueblo, que con sus impuestos solventa estos abusos legales, cuando a todas luces se ve que es necesario modificar la ley”. Algunos consejeros dijeron que no se trataba de una decisión “inmoral”, eso de aumentarse los salarios. Pero si era en extremo impolítica, sobre todo en momentos en que la gran población nacional, en víspera de las elecciones intermedias, atraviesa graves dificultades económicas.
Muy mal se hubieran visto los consejeros del IFE incrementándose sus salarios, a grado tal que en medios legislativos se dijo que ello iría en contra de la credibilidad de una noble institución cual es el IFE. El caso es que el aumento proyectado por los consejeros y que hay que decir que no fue avalado por Leonardo Valdés, quedó sin efecto.