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Mucho más que constructoras

Constructoras e inmobiliarias han sido el vivero más prolífico de nuevos ricos españoles. Pero ahora además, están de moda. No sólo ya por quienes, riquísimos, las controlan, sino también porque compran todo lo que se les pone a tiro. Aquí y fuera. Eléctricas o petroleras, gestoras de los grandes aeropuertos o concesiones de agua o basura. En el Reino Unido o en Estados Unidos. Todo un vendaval que pone un día sí y otro también a empresas y empresarios de este sector en las primeras páginas de los periódicos. Todo un fenómeno que ya hecho que se hable, y muy bien, de las empresas españolas en medio mundo. Porque ellas han obrado en buena parte este milagro de la reciente internacionalización de las empresas españolas de la mano de un puñado de grandes empresas constructoras e inmobiliarias, diversificadas e internacionales, que se pasean por el mundo entre las mejores en concesiones y obra pública.    

Internacionalización    

Hoy son empresas potentes, lejos en muchos casos de aquellas que calcan viejos tópicos del sector- compañías pequeñas, apenas profesionalizadas, de carácter familiar, locales y a menudo ligadas a la especulación. Las grandes han sabido crecer, diversificarse y quizá lo más importante, encabezar una fuerte internacionalización, verdadero signo de estos tiempos de la economía española. Supieron aprovechar este largo ciclo de alto crecimiento económico- que va ya para diez años- y han aprovechado los altos flujos de dinero provenientes de la UE que han llegado a España fundamentalmente para infraestructuras y obra pública. Lo que junto a unos bajos tipos de interés que han permitido financiar su expansión y les han lanzado a una diversificación muchas veces no muy bien entendida. Aunque también se hayan hecho compras de dudosa rentabilidad. 
  

Diversificación      

Empezaron por extender su actividad a los servicios- recogida de basuras, aguas, transporte, mantenimiento... Luego saltaron a otros sectores-autopistas, gestión de aeropuertos...Y ahora de forma llamativa, mitad defensores de la energía patria mitad inversores intrépidos, en la energía- Endesa, Iberdrola, Endesa, Repsol...Todo ello ha transformado profundamente su negocio y sus beneficios. En las grandes, más de la mitad de sus ingresos provienen ya de áreas de negocio distintas a la construcción y a la actividad inmobiliaria y con una tasa creciente de sus beneficios que nacen de esta diversificación y de la internacionalización. Han acabado así también otro viejo mal de estas empresas: la losa de ser un negocio cíclico e impredecible, sujeto en buena medida a los buenos tiempos en el sector. Hoy tienen en el sector servicios negocios suculentos, con caja diaria e ingresos fijos, concesiones a muchos años que son todo un seguro de ingresos futuros y a la vez, con mayor capacidad de endeudarse y seguir creciendo.    

Canibalismo    

Por eso están en todas las salsas, y con máximos en la Bolsa, con un fuerte tirón internacional y con capacidad incluso de retar el control de los grandes bancos. las petroleras o las eléctricas y convertirse en accionistas mayoritarios de empresas emblemáticas en el pasado. Todo ello acompañado por un fuerte proceso de concentración y de canibalismo, en el que muchas veces el pez chico se come al grande, y que ha llevado a que las clásicas y grandes de hace unos pocos años hoy están engullidas por los nuevos gigantes, de los nuevos intrépidos, que además, son los nuevos ricos. Algunas de ellas, con un segunda generación de gestores que han multiplicado los panes recibidos. Son la Ferrovial de los del Pino, hoy con Rafael junior al frente y una empresa multinacional y diversificada. O la Acciona de los Entrecanales junior, lanzada a la energía eólica y su rutilante entrada en Endesa. O la FCC de una Esther Kloplowitz que aguantó el tirón de asumir la parte de capital que dejaba su hermana Alicia, comprar las acciones de Vivendi y estar en cabeza en el área de concesiones. O son empresas que en pocos años han engullido a otras muchas y están en el podio. La ACS de un imparable Florentino Pérez que se ha instalado en dos de las grandes eléctricas- Fenosa e Iberdrola. O la OHL de Juan Miguel Villar Mir, un empresario tardío pero de largo recorrido. O la Sacyr del intrépido Luis del Rivero que va a por todas en todas partes, desde Repsol a Europistas. Algo similar ocurre en las inmobiliarias, con saltos los de gigante de Joaquín del Rivero hasta llegar con Metrovacesa al número uno. Pero otros también llegan pegando fuerte, como Luis del Portillo con una Inmocaral que se engulló Colonial, la inmobiliaria de La Caixa, mientras otras están en retirada como la Fadesa de los Jové que se la quedó otro emergente, Fernando Martín, también ex del Real Madrid.       

Endeudamiento     
 

Tiempos de oro para un sector que es ya mucho más que meras constructoras o inmobiliarias, que ganan dinero a espuertas, que invierten sumas multimillonarias y que están de moda. Todo un cóctel que se anima con guindas casi a diario. Y eso pone nervioso también a más de uno. Y a veces con razón. El nivel de endeudamiento de las cinco grandes grupos de construcción y servicios(ACS, Acciona, FCC, Ferrovial y Sacyr Vallehermoso) suman una deuda neta total de más de 25.000 millones de euros, una cifra cinco veces mayor que la de hace un año. Y la inversión conjunta de las cinco grandes superó los 23.000 millones de euros hasta septiembre, casi el triple que en el mismo periodo del pasado año. Pero ahí están por otra parte sus beneficios, todo un canto a la rentabilidad: casi dos mil millones de euros hasta septiembre, un 23 por ciento más que en esos meses de 2005. Y su cifra de negocio superó los 33.000 millones de euros, casi un tercio mayor que hace un año. Algo parecido sucede entre las inmobiliarias, por mucho que anuncien un próximo final de ciclo. Las quince inmobiliarias que cotizan en Bolsa han ganado hasta septiembre un 57 por ciento más que en el pasado año hasta septiembre; y los ingresos crecieron un 30 por ciento. Metrovacesa, la mayor del sector, triplicó sus beneficios, y buenas cifras registran otras como Riofisa, Urbis, Fadesa, Renta Corporación, Inmocaral...      

Y lo que viene        

Y según muchos analistas, el futuro para muchas de ellas sigue siendo halagüeño. Porque hay prevista mucha actividad en infraestructuras, con importantes cifras en el Presupuesto del Estado para el próximo año; con crecientes inversiones de Autonomías y Ayuntamientos que aliviarán en parte la decreciente riada de euros provenientes de la UE. Y seguirán las oportunidades de comprar empresas de otros sectores, y en otros países, y de continuar engullendo empresas del mismo sector. Todo esto, y el temido cambio de ciclo según otros, animan y animarán otra oleada de operaciones corporativas en las que constructoras e inmobiliarias sean protagonistas principales. Es tiempo pues de constructoras e inmobiliarias, aunque ya convendría hablar más de grupos empresariales diversificados e internacionales muchos de ellos. Aunque de todo hay. Incluso algunas envueltas en humos de corrupción. Pero dicen que son las menos. Y serán asimismo vivero de nuevos ricos y de buenos empresarios, que los hay, y muchos, que han aprovechado el tirón del ladrillo para crear auténticas y envidiadas multinacionales españolas. Un milagro construido ladrillo a ladrillo.

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