Los líderes de la OTAN refrendaron hoy la total vuelta a la normalidad en sus relaciones con Rusia, tras el desacuerdo por la guerra de Georgia, durante un encuentro en el que también lanzaron una revisión estratégica que adapte la organización a los retos del siglo XXI.
La cena de jefes de estado o de gobierno con la que comenzó la Cumbre del 60 aniversario de la Alianza estuvo asimismo consagrada al sucesor del secretario general, Jaap de Hoop Scheffer, discusión pospuesta hasta mañana por la negativa de Turquía a aceptar al primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen.
Sobre Rusia sí ha habido consenso, entre todos los líderes que han tomado la palabra, en que la cooperación y una relación fluida con este "gran socio europeo" se traduce en "beneficios mutuos", explicó el portavoz aliado, James Appathurai.
Por ello, los mandatarios dieron su visto bueno a la decisión ministerial de recuperar las reuniones del Consejo OTAN-Rusia (NAC), suspendidas en agosto pasado por el papel ruso en la guerra de Georgia.
En las próximas semanas se celebrará ya un consejo entre los embajadores de los 28 países miembros de la OTAN y su homólogo ruso, como preámbulo de la reunión que mantendrán los ministros, probablemente en mayo.
Además, los líderes aliados, que se reunieron por primera vez con el nuevo presidente estadunidense, Barack Obama, iniciaron el debate sobre un nuevo concepto estratégico que adapte la organización al siglo XXI, pero sin "menoscabar" su base fundacional: la defensa colectiva de cada uno de los miembros, reflejada en su artículo quinto.
La revisión del concepto estratégico de la OTAN -el actual data de 1999- deberá reflejar en la teoría nuevas funciones que la organización ya ha asumido en la práctica, como la lucha contra la piratería o el "ciberterrorismo".
La Cumbre de la OTAN dedicará mañana su segunda y última sesión a perfilar las aportaciones civiles y militares de los aliados a la nueva estrategia del presidente estadounidense en Afganistán.