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¿Trapos rojos o agresiones inaceptables?

¿Trapos rojos o agresiones inaceptables?

martes 21 de abril de 2009, 18:33h

Uno de los grandes errores que condujo al fracaso del Referendo Revocatorio en 2004, fue la actitud permisiva que los jefes de la extinta Coordinadora Democrática (CD) decidieron asumir frente a los atropellos y violaciones legales del CNE. El objetivo parecía ser llegar al referendo sin importar si se ganaba o no, y en función de esa meta se negociaron derechos y se cometieron barbaridades como la de dejar al magistrado Martini Urdaneta guindando de la brocha, tras haber dictado la sentencia que nos daba la razón en cuanto a los reparos de las firmas.

Recuerdo muy bien que en esos tiempos, ante cada atropello, violación de un derecho o aberración jurídica por parte del CNE, se realizaba un extenso debate en el seno del comité político de la CD, en el cual siempre salíamos derrotados Antonio Ledezma, Rafael Alfonso, Andrés Velásquez, William Ojeda, Antonio Sánchez García y este servidor, quienes permanentemente planteábamos enfrentar enérgicamente la situación y utilizar de mejor manera el inmenso apoyo popular y la capacidad de movilización masiva que entonces se tenía.

De hecho, lo usual era que en el debate privara la tesis de que lo hecho por el gobierno en cada ocasión era evidentemente un "trapo rojo", por lo que caer en tales provocaciones era hacerle el juego al gobierno y por lo tanto un grave error estratégico. De esa manera, las reuniones de este tipo usualmente concluían en una rueda de prensa en la que el vocero respectivo solía decir algo así como: "no nos gusta esto o aquello, pero confiamos en el árbitro y seguimos adelante". Con esa actitud llegamos al referendo en condiciones absolutamente desventajosas, que en definitiva trajeron una inmensa frustración, no porque perdimos, sino porque nos dejamos robar.

Dicho esto, dejamos claro que para nosotros la página del revocatorio quedó atrás. Somos de quienes pensamos que en esta coyuntura todos hacemos falta, y que es imperiosa la construcción de una Unidad genuina que sea amplia e inclusiva. No obstante, la referencia relativa al grave error de la CD es pertinente, porque no podemos volver a cometerlo ahora.

¿Quién podría decirle en este momento a las esposas de los comisarios y los PM sentenciados, que la destrucción de sus hogares y sus familias es un trapo rojo que no deben enfrentar? ¿Quién se atreve a insinuarle a los miles de trabajadores de la Alcaldía Metropolitana, que la incertidumbre que ahora impera respecto al sustento de sus hijos, producto de la nueva Ley del Distrito Capital, es una provocación en la cual no deben caer? Pero mucho más allá de eso, en realidad la pregunta correcta a formular es: ¿hay alguien aún que no haya entendido que esta arremetida es contra todos por igual, contra la democracia, la propiedad privada, la familia y, en general, contra las libertades y los derechos elementales del hombre?

Después de los sucesos de 2002-03 y la abstención de 2004 y 2005, la sociedad democrática retomó con fuerza la ruta electoral y ha entendido que en ese terreno se pueden obtener importantes victorias y por lo tanto no se puede abandonar. Sin embargo, el electoral no puede ser nuestro único escenario de lucha. Empezando porque el gobierno inventa elecciones (enmienda) o las suspende (concejales) cuando le conviene, y además porque de aquí a los próximos comicios programados (diciembre de 2010) seguirá avanzando la cadena de atropellos contra nuestros derechos.

Hemos evitado durante mucho tiempo enfrentar al azote del barrio a sabiendas de que no tiene escrúpulos y anda armado. Ya ha matado y herido a muchos y no tenemos el más mínimo apoyo de la policía del sector. No obstante, allí está parado en medio de la calle. No es posible ya evadirlo. Sólo hay dos opciones: enfrentarlo o dejarse matar. Para quienes no tenemos vocación de mártires la postura a asumir es clara. El temor debe servir de estímulo para organizarnos, no para quedarnos paralizados. Además, sabemos bien que mucha gente piensa igual. Es posible que haya una reacción colectiva si alguien da el paso.

Llegó la hora. Todos quienes deseamos librarnos de esta pesadilla debemos tener la cabeza helada y el corazón ardiendo a la vez. De igual forma, el líder será aquel que mejor combine inteligencia y valentía en medio de este reto tan grande que nos impone la historia.

cipriano.heredia@gmail.com
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