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El Gobierno de EEUU desplegó hoy una delicada estrategia de comunicaciones en la que tanto el presidente Barack Obama como funcionarios de alto rango subrayaron su mensaje de calma y cautela por el brote de gripe porcina, tras la primera víctima mortal en este país.
Quizá queriendo evitar los errores de su antecesor, George W. Bush, en el manejo del huracán "Katrina" en 2005, el presidente Obama ha desplegado una calibrada operación de información para que la opinión pública sepa cada paso para contener el contagio en este país.
La serie de mensajes arrancó esta mañana con el propio Obama, quien antes de participar en una asamblea popular en Arnold (Misuri) reiteró que Estados Unidos debe mantenerse alerta sin que cunda el pánico.
La ex gobernadora de Kansas, Kathleen Sebelius, que fue confirmada el martes por el Senado como secretaria de Salud de EEUU prometió hoy mantener informados tanto al público como a las agencias locales y estatales de salud.
El martes, Obama solicitó unos 1.500 millones de dólares adicionales para hacer frente a la crisis.
En paralelo a esa solicitud, el Gobierno de Obama ha intensificado su campaña de mensajes sobre las debidas precauciones de salud y de higiene personal, a la vez que asegura que vigila de cerca la evolución de esta emergencia de salud pública.
La idea del Gobierno de EEUU es que la gente se informe, tome las debidas medidas de precaución e higiene, pero sin perder la calma.
Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, en inglés) confirmaron hoy que el número de casos de contagio en Estados Unidos aumentó de 64 a 91, en un total de diez estados.
La primera víctima mortal confirmada hoy fue la de un niño mexicano que había sido trasladado a un hospital en Houston (Texas).
Las autoridades no descartan que se produzcan más casos de contagio o de muerte.
Mientras, la Organización Mundial de la Salud elevó de cuatro a cinco su nivel de alerta, de un total de seis fases -la primera vez desde que estableció el sistema en 2005- lo que supone que, para efectos prácticos, los países afectados ahora o en el futuro deben elaborar planes para una inminente pandemia.
En los corredores del Congreso, que ha programado una serie de audiencias sobre la gripe porcina, los legisladores se han manifestado complacidos con la respuesta del Gobierno federal.
Obama no está dejando nada a la suerte, y ha despachado a los principales funcionarios encargados de la seguridad nacional y de salud pública al Congreso a explicar su plan multifacético.
También se han multiplicado las entrevistas y declaraciones públicas.
Durante su primera audiencia ante el Comité de Seguridad Nacional del Senado desde que estalló la crisis de gripe porcina, con su aparente epicentro en México, Napolitano aseguró que la respuesta del Gobierno al virus H1N1 será "un maratón y no un sprint".
Las autoridades, dijo Napolitano, no saben a ciencia cierta todos los pormenores de este novedoso virus -muy distinto al culpable del brote de 1976- pero "nos hemos preparado como si estuviésemos ante una verdadera pandemia".
En esa audiencia, tanto Napolitano como la subdirectora interina para asuntos científicos de los CDC, la contraalmirante Anne Schuchat, machacaron también el mensaje de que no hay ninguna prueba de que la gente pueda contagiarse por el consumo de cerdo o de productos porcinos.
Tantas son las presiones de la industria porcina de EEUU que el secretario de Agricultura, Tom Vilsack, también acudió a los noticieros de televisión para garantizar que comer carne de cerdo no es un riesgo para la salud.
La campaña de mensajes continuará mañana, jueves. Sebelius, Napolitano y el director interino de los CDC, Rich Besser, conducirán una conferencia en internet para responder "directamente" a las preguntas del público sobre esta crisis en ciernes.
El Gobierno de Obama no puede frenar un acto de la naturaleza, pero busca acompañar las medidas y políticas públicas con un contundente mensaje de calma, en un mundo donde las percepciones tienen igual o mayor peso. EFE