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Las dos fiestas del Dos de Mayo

viernes 01 de mayo de 2009, 19:09h
Actualizado: 03 de mayo de 2009, 17:17h
La celebración del 2 de mayo, día oficial de la Comunidad de Madrid, ha estado muchos años rodeada de polémica. Unas veces, por el enfrentamiento entre los Gobiernos Central y regional; otros, por los choques entre los titulares del Ejecutivo regional y el Ayuntamiento. Los periodistas estamos acostumbrados a que, año sí, año no, tengamos "tema" en la Real Casa de Correos. Que si van más o menos ministros, que si los sindicatos dan la espalda a la invitación, que si la presidenta besa o no al alcalde, que si éste tiene buena o mala cara... Lo que nunca habíamos vivido, hasta ahora, era una celebración doble.

La ruptura es una realidad desde hace semanas. Tomás Gómez decidió, tras una tensa comisión de investigación que no llevó a ningún lado -como, por otra parte, todos sabían desde antes de que comenzara- no volver a acudir a actos institucionales con el PP. Y considera que celebrar el Día de la Comunidad es el más institucional de los actos. Se equivoca Gómez, como se equivocó también cuando, en cumplimiento de esta Norma que él mismo se ha fijado, no quiso estar presente en los actos en recuerdo y homenaje a las víctimas del 11-M.

Ahora, la política de hechos consumados le enfrenta a una situación algo kafkiana: si a la celebración que organiza la presidenta Esperanza Aguirre en la sede del Gobierno regional acude algún destacado dirigente socialista -algún ministro, como es habitual-, el hecho dejará en mal lugar al líder del PSOE madrileño. Pero que el partido que gobierna en el país no participe de esta celebración oficial de todos los madrileños no parece lo más adecuado, en un momento además en el que el Ejecutivo Central está tratando de tender puentes con Aguirre, tras el enfrentamiento a cara de perro que han mantenido durante años y que tan malos réditos electorales ha rendido al PSOE.

Por otra parte, si Tomás Gómez se queda solo en su fiesta, por ausencia de destacados compañeros de partido -algunos ya han avisado que estarán fuera y no podrán acudir-, eso tampoco deja en muy buena posición al que se supone líder del partido en Madrid, ni afianza la fortaleza de su posición. Más bien al contrario, le debilita. Lo que demuestra, por otra parte, lo errado que estuvo al tomar esta determinación de ruptura. Tomás Gómez era un hombre con prestigio: el alcalde más votado de España, y un buen gestor en su municipio. Pero el cambio de cargo no le ha sentado nada bien; con él, ha perdido carisma y peso. Sólo si consigue enderezar la situación y recuperarse conseguirá convertirse en el político de talla que su partido necesita para ganar en Madrid.
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