Estrenado en la pasada edición del Festival de Otoño, llega al teatro Reina Victoria de Madrid, el montaje de “La noche de la iguana”. El texto de Tennessee Williams no se representaba en la capital española desde que Alberto González Vergel lo escenificara el año 1964 en desaparecido teatro Cómico, con María Luisa Ponte y Lina Rosales como protagonistas. Ahora lo dirige María Ruiz con Ana Marzoa, Pilar Velázquez y Tomás Gayo encabezando el reparto.
Es cada vez más raro que una productora privada afronte el montaje de una comedia con nueve actores en escena. Tomás Gayo se ha permitido el lujo –y afronta el riesgo- para celebrar los veinte años de su propia empresa teatral. Con ella ha montado textos como “Sabor a miel”, “Odio a Hamlet”, “Pato a la naranja” y, más recientemente, “La señorita de Trevelez”. Tiempos difíciles para los promotores privados que cada vez encuentran más problemas para exhibir sus promociones en los teatros, sobre todo en los públicos, controlados por un batallón de programadores que se guía por sus propios gustos personales, sus afinidades o las directrices políticas de sus instituciones.
Un hotel en la playa
Tennessee Williams situó la acción de “La noche de la iguana” en un hotel playero, en el Pacífico mexicano. Maxine lo regenta ayudada por los atractivos nativos. Allí llega el reverendo Lawrence, expulsado de su iglesia y con problemas de alcohol. Coincide con Hannah, una pintora reprimida a la que acompaña el poeta vivo más anciano. En una noche de deseo, dudas y reproches, los tres personajes centrales se cruzan una y otra vez, atrapados sin salida, como la iguana metafórica del título que lucha por liberarse de la soga con la que ha sido atada.
Interpretación visceral
Al dramaturgo norteamericano como mejor se le interpreta es desde la visceralidad. Sus personajes son complejos, atormentados, imprevisibles. Y, generalmente, tiene un mal final. Este drama tropical no se sale de esos esquemas. María Ruiz ha exigido a sus actores un notable esfuerzo físico, a la vez que impone a las mujeres una contención reprimida, pero que evidencia sus pasiones. Completan el reparto Geli Albadalejo, Sara Casasnovas, Alex Samaniego, Carlos Velasco y Mundo Prieto. La puesta en escena es sencilla. Estamos ante el porche del hotel, con sus habitaciones, su comedor al aire libre, su bajada a la playa. Al final de la noche el anciano poeta –Juan Antonio Quintana- habrá terminado su mejor composición. La tormenta, atmosférica y humana, parece remitir. Con la llegada del día, la iguana se queda adormecida. Pero nada permite suponer que no protagonizará otras noches borrascosas.