Poco “neo” mucho “nazi”
martes 16 de junio de 2009, 12:36h
Actualizado: 18 de junio de 2009, 10:24h
El prefijo neo significa 'reciente' o 'nuevo'. Y sinceramente: repasando la ideología – sic – de los Hammerskins cuesta trabajo encontrar qué tiene de reciente pensar que la raza blanca es superior o que tiene de nuevo culpar a los inmigrantes de todos los males de la sociedad.
Esta semana ha comenzado en la Audiencia Provincial el juicio a 15 de estos Hammerskins acusados de asociación ilícita y de tenencia de armas. Y entre su historial está el de tener amenazado de muerte a Antonio Salas, que es el pseudónimo de aquel periodista que se hizo famoso por el ‘Diario de un Skin’, el libro en el que relataba sus experiencias después de haberse infiltrado en una de estas mafias para ver desde dentro como funcionaban.
Los Hammerskins son como una franquicia. Pero una franquicia cutre. Algún iluminado los creo en 1987 en Estados Unidos. Y desde entonces son también conocidos como Nación Hammerskin en todos los países donde han abierto sucursales. Sí: desgraciadamente en España tenían una. Su marca blanca es la violencia sin más y su ecosistema natural una mal entendida afición al fútbol y a grupos ultra. También tienen una unidad de negocio encargada de la organización de conciertos con bandas de radicales de dudosa inteligencia tanto personal como musical.
Son poco originales hasta para ponerse el nombre: su logo es un dibujo de dos martillos - hammer es martillo en inglés – sacado de la película The Wall – El Muro – que se hizo mundialmente famosa por ser la versión en cine de la obra musical de Pink Floyd. En aquella canción de ‘El Muro’ aparecían desfilando casi con el paso de la oca, hileras interminables de dos martillos que asemejaban piernas y recordaban las peores imágenes que cualquiera retenga en su memoria de los desfiles de exaltación del nazismo en el Berlín de los años 30.
Sería estupendo proponer que en lugar de neonazi se cambie el prefijo por otro que suenen menos neo y más retro. Descartado neardenthalnazi – porque el pobre hombre no tenía la culpa de nada – nos queda retronazi, subnazi, arqueonazi o gerontonazi. Y si no convence ninguno de todos estos siempre quedará el más clásico: idiotas.