"Las operaciones de reestructuración bancaria no pueden ser diseñadas con criterios políticos, sino que deben responder única y exclusivamente a criterios empresariales. Los pretendidos vetos a operaciones de concentración bancaria desde los gobiernos autonómicos, sean del color que sean, me parecen inaceptables", afirmó.
Así lo aseguró en una conferencia bajo el título 'La crisis financiera y sus efectos en la economía real' que pronunció en unas jornadas organizadas por la patronal madrileña CEIM, donde aseguró que si España no puede contar con un sector bancario "sólido y solvente", capaz de financiar los proyectos viables de futuro, no será posible la recuperación económica.
Aznar destacó también la importancia de seguir garantizando la libre competencia y de minimizar el coste para el contribuyente en cualquier proceso de reestructuración bancaria, así como de aplicar la disciplina de mercado porque "los que lo hacen bien deben recibir su premio y los que lo hacen mal deben recibir su castigo".
Sin embargo, no se refirió a la batalla política que se vive en Caja Madrid, entre la presidenta de la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre y el alcalde Alberto Ruiz Gallardón, y que enfrenta al Gobierno regional con el PSOE.
"En el mercado, el castigo es la expulsión", señaló el ex presidente, quien aseguró que "no es de recibo" que los directivos "incompetentes" que han provocado la insolvencia de una entidad permanezcan en sus puestos al tiempo que se reciben transferencias del resto de los contribuyentes. En este sentido, se mostró contrario a la posibilidad de que existan "bonus" en forma de recursos del Fondo de Reestructuración y Ordenación Bancario (FROB) para aquellas entidades de crédito que no cambien sus equipos directivos.