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Condenado por agresión sexual por ser negro

El Tribunal Supremo absolvió a un condenado por agresión sexual y robo con violencia de origen nigeriano porque en la rueda de reconocimiento en la que fue identificado por sus presuntas víctimas era el único de los candidatos de raza negra. El alto tribunal anula la condena al considerar que, de este modo, se indujo al error a las mujeres agredidas e invalida la principal prueba de cargo alegando que, en el citado reconocimiento, no se cumplió el protocolo exigido.
El Supremo considera que no se cumplió el protocolo exigido y que se indujo al error a las dos mujeres agredidas que lo identificaron. "El reconocimiento en rueda no fue realizado de acuerdo con el protocolo exigido legalmente porque las circunstancias de los integrantes no eran semejantes", explica la sentencia. Concretamente, el recurrente era el único de raza negra en el reconocimiento practicado en sede judicial —Juzgado de Fuenlabrada—, en el que sólo había otras cuatro personas de origen iberoamericano.

Las mujeres denunciaron haber sido asaltadas por una persona de raza negra, no obstante, cuando en comisaría se les enseñaron una serie de fotografías sobre los posibles agresores, en un primer momento, identificaron como su agresor a otra persona que no es a quien finalmente se condenó. No fue hasta la segunda exhibición de fotografías cuando señalaron al recurrente.

"Habrá que concluir con la afirmación de que la diligencia de reconocimiento en rueda no fue correcta porque al ser el recurrente el único de raza negra, es más que probable que se haya inducido a error a las víctimas", insiste la sentencia, de la que ha sido ponente el magistrado Joaquín Jiménez.   

De este modo, el Tribunal Supremo anula la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid que en julio de 2008 condenó al recurrente a 10 años de cárcel por un delito de agresión sexual (seis años) y otros dos delitos de robo con violencia e intimidación (cuatro años).

Según la sentencia de la Audiencia Provincial, los hechos tuvieron lugar en mayo de 2005 cuando el recurrente asaltó a su primera víctima a las 5.30 de la madrugada. Agarrándola por el cuello y clavándole un objeto punzante en la espalda, le obligó a que le entregase su móvil para posteriormente llevarla a un lugar apartado donde intentó quitarle el pantalón.

Asimismo, además del teléfono móvil, en su acción, el presunto agresor también le robó un bolso, todo ello valorado en más de 400 euros. A consecuencia de este episodio. El apartado de hechos probados recoge que la misma persona, tres días después, asaltó con el mismo 'modus operandi' a otra mujer que, a base de patadas y gritos, logró evitar la agresión sexual, aunque a ella también le robó sus pertenencias valoradas en 116 euros y sufrió lesiones.
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