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Juicio del 11-M: el agente “Víctor” eclosiona la Guardia Civil

El juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid se reanudó ayer, lunes, con una declaración explosiva: la del ahora teniente –antes alférez- de la Guardia Civil con nombre profesional “Víctor”, uno de los contactos del acusado Rafá Zouhier en la Unidad Central Operativa (UCO) de la Benemérita. Declaraciones explosivas porque “Víctor” ha reconocido que en enero de 2003 –un año antes de los atentados del 11-M- Zouhier dio a su unidad información sobre la existencia de dos personas -los acusados José Emilio Suárez Trashorras y Antonio Toro- que se dedicaban al tráfico de explosivos en Asturias. Dos meses más tarde, en marzo, Zouhier concretó que ambos podían llegar a mover elevadas cantidades de dinamita, 'entorno a los 150 kilos'. Ese mismo mes, la UCO elevó u n informe respecto a la Guardia Civil asturiana.

Esta información sobre tráfico de explosivos en elevadas cantidades quedó reflejada en una nota informativa de la Guardia Civil de 6 de marzo de 2003, según ha confirmado el teniente “Víctor”, que reconoció igualmente, a preguntas del abogado defensor de Zouhier, Antonio Alberca, que se remitió a la unidad (Oviedo) con la consideración de 'información de importancia' procedente de un informador de relevancia.

Las revelaciones de Diario E-xclusivo

Estos datos los reveló Diario E-xclusivo hace ya dos años, cuando publicó un extenso informe en cinco partes sobre la trama asturiana. Bajo el título “Los informes del periódico alternativo. Las puntos negros de la 'trama asturiana' del 11-M”, en 2005, como ya habíamos hecho con los tomos del Sumario sobre los que había levantado el secreto el titular del Juzgado Central de Instrucción número 6, Juan del Olmo, dimos todo tipo de información.

Lo que dice ahora el teniente “Víctor”

Ahora, dos años después, el entonces alférez –hoy teniente- de la Guardia Civil “Víctor”, adscrito a la UCO y de quien era confidente el imputado Rafá Zohuier, ha confirmado ante el tribunal que juzga la masacre del 11-M la parte fundamental de lo contenido en aquellas informaciones ofrecidas por Diario E-xclusivo: todo lo concerniente a que un año antes se sabía que Trashorras y Toro podían disponer de más de 150 kilos de dinamita y que incluso un mes antes de los atentados aquella información volvió a tomar actualidad, de lo cual se informó a sus superiores y a la Comandancia de Oviedo. Aunque, según dijo, “Víctor” ‘olvidó’ de contar esos detalles al juez instructor del caso, Juan del Olmo.

No obstante, “Víctor” ha negado que uno de sus superiores, el comandante Francisco Javier Jambrina, se pusiera en contacto con él para solicitarle que eliminar a la referencia al tráfico de dinamita en la nota coincidiendo con la comparecencia del entonces jefe de la UCO, Félix Hernando, en la comisión de investigación sobre el 11-M, con objeto de evitar que quedara en evidencia una posible negligencia de la Guardia Civil en la investigación.

La comparecencia de Félix Hernando tuvo lugar el 20 de julio de 2004

“Víctor”, no obstante, ha dicho en su declaración en el juicio que no fue hasta el 17 de marzo de 2004, después de los atentados, cuando Rafá Zouhier realizó la primera mención a alguna de las personas de origen árabe implicadas en la masacre de Madrid: Jamal Ahmidan, alias 'El Chino', uno de los suicidas de Leganés. En ningún momento Zouhier mencionó, según “Víctor”, la existencia de reuniones en los restaurantes de comida rápida McDonalds, entre Trashorras, Toro y 'El Chino', o estableció datos que relacionaran a los asturianos con las personas relacionadas con la masacre.

Sí ha dicho “Víctor”, en cambio, que la UCO comunicó a la Guardia Civil en Asturias las informaciones recabadas sobre el tráfico de dinamita y reconoció, a preguntas de uno de los abogados de la acusación, que no dieron aviso a la unidad especializada en terrorismo, a pesar de la magnitud de la cantidad de dinamita con la que los asturianos podían estar traficando según su confidente.

Añadió “Víctor”, además, que no hizo referencia en sede judicial ante el juez instructor de la causa Juan del Olmo, de la cantidad de 150 kilos de dinamita porque 'no lo recordó entonces' o 'no le preguntaron expresamente por ese dato'. Reconoció a preguntas directas del presidente del tribunal, el juez Javier Gómez Bermúdez, que esta omisión 'puede resultar rara', como “rara” debió ser la omisión de ese dato en su propia comparecencia parlamentaria, que tuvo lugar el 27 de julio de 2004

Según la testifical del teniente “Víctor”, la primera vez que Zouhier se refirió a los explosivos fue el 30 de enero de 2003, momento en que, según este oficial, el acusado comunicó a la Guardia Civil que una persona llamada Antonio, alias El Toro, que había conocido en la prisión de Villabona y su cuñado, que trabajaba en una mina, podían dedicarse al tráfico de sustancias explosivas. Se dispuso un amplio operativo, pero la operación no tuvo éxito.

Un mes más tarde, el 20 de febrero de 2003, Zouhier indicó a 'Víctor' que había conseguido 'una muestra de explosivo' entregada por Toro y su cuñado, explicó el testigo. 'Rafa trajo una muestra en un frasco', indicó 'Víctor' que concretó que mostraron a un compañero experto en explosivos la dinamita. 'Era una cantidad pequeña, de mala calidad y muy antigua' y el experto le dijo que la eficacia del explosivo 'era muy baja' y que pertenecía a la gama de 'los englobado s en la Goma 2' dadas sus características y color.

ETA entra en escena

Las informaciones proporcionadas por Zouhier sobre los explosivos, explicó 'Víctor' ante el tribunal, fueron corroboradas por otra persona con la que la Guardia Civil contactó también en Villabona y que fue quien finalmente identificó al cuñado de Toro como José Emilio Suárez Trashorras, el confidente José Ignacio Fernández, alias 'Nayo'. Fue éste, dijo “Víctor”, el que realizó mención a la existencia de una relación entre Toro y Trashorras y la banda terrorista ETA.

Según “Víctor”, 'Nayo' mencionó entonces la existencia de 'unos jóvenes' que se habían puesto en contacto con Toro en la cárcel de Villabona, y que habían intentado 'llegar a una negociación para la compra del explosivo'. El teniente no pudo precisar, no obstante, los motivos por los que esta información no se pasó a una unidad de la Guardia Civil especializada en ETA y se comunicó únicamente al cuerpo que trabajaba en la zona de Asturias.

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