Desde la antigüedad las nodrizas siempre fueron una pieza clave en la crianza de la progenie. Fue hace 7.500 años cuando los seres humanos pudieron digerir la lactosa, según se desprende de diversos estudios. Desde esclavas en la época romana hasta “mujeres sanas, hermosas y con leche asaz” en la Casa de Austria, estas mujeres amamantaron y criaron a los descendientes de los más grandes: Tutankamon, Odiseo o Hatshepsut. Sea por moda o por enfermedad de las madres estas mujeres fueron imprescindibles hasta bien entrado el siglo XIX.
Jaime es un bebé prematuro. Su madre sufrió de hipertensión durante el embarazo y tuvieron que practicarle una cesárea. Al estar su madre grave, el pequeño no puede recibir su leche. Para mejorar la situación del bebé hasta que su madre se recupere, el neonato se alimentará de la leche que 160 mujeres han donado de forma altruista.
Este bebé es afortunado. Ha nacido en uno de los dos hospitales que cuentan con bancos de leche de toda España.
Concretamente el banco de leche materna está dentro del área de neonatos. Es uno de los más de 300 niños que a lo largo del 2008 y primer trimestre de 2009 recibieron leche humana donada la cual le ayudó a mejorar su delicada situación.
Donar leche es como donar sangre: libre y gratuito. "Las madres lactantes y sanas pueden donar su leche al banco sin ningún problema", afirma a Madridiario la doctora Carmen Medina, nenonatóloga del banco de leche del Hospital 12 de Octubre. Una vez que la madre ha decidido que quiere donar su leche lo más importante es el almacenamiento. "La mujer debe congelar la emulsión lo antes posible", explica Medina.
Pasteurizar leche materna
A partir de aquí el trabajo es de los nenotólogos del hospital. "Hacemos análisis de este alimento en función de cuánto tiempo tardó en congelarse y realizamos exámenes para saber si es apta para los niños o no", apunta la nenonatóloga. Y es que esta leche pasa controles de calidad dignos del medicamento más caro. "Está tratada como un medicamento", asegura Medina.
Para alimentar a un bebé prematuro o enfermo con leche donada, primero tiene que estar prescrita por un pediatra. "Los pediatras para neonatos deciden si alimentarles con esta leche o no -detalla- es una indicación médica". Una vez que el líquido está analizado se pasteuriza y después se clasifica en función de su calidad y sus calorías.
Según el primer criterio, puede ser de altísima calidad, alta calidad y calidad normal, entendiendo por calidad la cantidad de componentes fundamentales que aporta. Según las calorías, se clasifica en leche de 'mucho engordar' o de 'poco engordar'. Luego, en función de cada bebé y de su situación, se le ofrece un tipo u otro. La leche se almacena a menos 20 grados centígrados.
Único hospital
Desgraciadamente el resto de neonatos de otros hospitales no corren la misma suerte que Jaime. Ni siquiera se les podría donar esta leche que en el Hospital 12 de Octubre se alamacena. “De momento no contamos con transporte oficial que se encargue de estos envíos. Además, esta medida ha sido muy bien recibida y la demanda interna que tenemos abarca todas nuestras reservas”, apunta Medina.
Pero no está todo perdido. Se prevé que empiece a funcionar un banco de leche en el Hospital Vall de Hebrón, de Barcelona, que suministrará a todos los hospitales de Cataluña. Hay otros proyectos en marcha en Valencia, A Coruña y Sevilla. Todos estos planes se encuentran dentro del ámbito de la Sanidad Pública.
Jerarquía
Para recibir esta leche hay una lista de prioridades. Los primeros son los niños muy prematuros. Los segundos son recién nacidos sometidos a intervenciones quirúrgicas.
Los terceros son niños alérgicos o con intolerancia a fórmulas de leche artificial. Les siguen aquellos que tienen deficiencias inmunológicas congénitas o adquiridas. Y, por último, los niños que padecen enfermedades infecciosas crónicas o con errores innatos del metabolismo.
“El hecho de que los niños prematuros sean los primeros en la lista es porque estos bebés nacen ‘inmaduros’, no están formados del todo”, explica Medina. Y es que la leche materna contiene todos los nutrientes que necesita el bebé en las proporciones exactas, es fácil de digerir por el intestino inmaduro del recién nacido y refuerza el sistema inmunológico y protege contra numerosas enfermedades y alergias.
Y es que aunque hace más de doscientos años que desaparecieron las nodrizas exclusivas de las grandes esferas, sigue vigente la sensación de “amamantar a un hijo que no es propio”.
La diferencia es que ahora las mujeres son libres para hacerlo. Son las tatas del siglo XXI y gracias a ellas Jaime podrá alimentarse hasta que su madre se recuperé y pueda hacerlo ella misma.