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Eduardo Bertotti

Y dale con el peatón

Y dale con el peatón

Eduardo Bertotti

 

Y dale con el peatón

 

 Sinceramente no se cual es el objetivo que se persigue cuando se anuncia “estar estudiando como sancionar al peatón por sus inconductas viales”. Pero tampoco me parece útil detenerme a investigar el mismo. “El tiempo es oro” y en el caso de la Seguridad Vial, son vidas.

 

Lo cierto es (no porque lo afirme yo, sino por la experiencia abrumadora a nivel mundial) que no se encuentran muchos antecedentes en el mundo, y menos que sean exitosos. El más cercano, geográfica y temporalmente es el de Ecuador y realmente es un verdadero dolor de cabeza identificar al infractor y lograr percibir la multa. ¿La efectividad?; para ser justos, es muy reciente para evaluarla y habrá que ponderarla dentro de una gran batería de acciones que están implementando. Sin embargo, los informes que nos llegan a través de sus medios de prensa hablan sobre el desaliento de la Policía y el abandono del control.

 

En el Manual de las 100 Medidas de Seguridad Vial que han colocado como líderes a los países nórdicos (de Elvik & Vaa, traducido al castellano en 2006 por FITSA) la medida de sanciones a los peatones ni se la menciona. Lo mismo ocurre en el Informe Mundial sobre siniestralidad vial del 2004 de la Organización Mundial de la Salud sobre prevención de accidentes. Para encontrar ejemplos hay que hurgar profundamente y algunos sinceramente resultan muy extraños a nuestra idiosincrasia (hacer “lagartijas” en la vía pública, como sanción en Jakarta, Indonesia, hoy citado por un matutino). No creo que sea esa la idea del Ministro de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires …

 

El tema en realidad enfrenta dos problemas:

 

   1. La naturaleza y condición del sujeto punible: Con todo, el peatón sigue siendo el participante más vulnerable de los usuarios de la vía pública y el conductor de automotor particular el responsable de aportar riesgo a la circulación en las ciudades, para su beneficio personal. “A esto sumemos un diseño urbano y vial pensado para el automóvil, tales como ciclos de semáforos que privilegian la circulación vehicular en desmedro de la peatonal, anchos de calles con tiempos de cruce no acordes con la velocidad de circulación de niños, ancianos y personas con discapacidades, señalización peatonal inconsistente, etc. En fin, diseños viales que no contemplan en absoluto las recomendaciones de los modernos estudios de factor humano, rama de la seguridad de tránsito que se desarrolla a partir del involucramiento de psicólogos en la seguridad vial. Y peor aún, diseños viales que castigan el error (o la irresponsabilidad) con la muerte” (Prof. Luis Rizzi, del Dpto. de Ing. de Transporte y Logística de la Pontificia Universidad Católica de Chile).

   2. La “garantía” de lograr la ejecución de la sanción: A un conductor de automotor, moto o ciclomotor (y aún hasta de una bicicleta) podríamos (con las normas previamente establecidas) secuestrarle el vehículo para garantizarnos el pago de la multa. ¿Pero que hacemos con el peatón?, ¿le SECUESTRAMOS LOS ZAPATOS?

 

 Mucho más conducente me parece continuar sistematizando y profundizando los controles de alcoholemia, cascos (¡que tal uso de cinturón?!), velocidad, luz roja. Todas medidas que, de conformidad con lo expresado por el Ministro de Seguridad de la Ciudad redujeron en más de la mitad las muertes por siniestros  viales en la Ciudad (¡un caso único a nivel mundial en tan poco tiempo!).

 

Eso si, EDUQUEMOS al peatón y hagámosle una vía pública más amigable y segura.

 

Dr. Eduardo Bertotti

Director ISEV

 

 

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