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Nueva York recibirá el nuevo año con frío y estrictas medidas de seguridad

Más de un millón de personas se congregarán mañana en la céntrica plaza de Times Square de Nueva York para presenciar, en medio de un intenso frío y estrictas medidas de seguridad, el descenso de la bola iluminada que desde hace un siglo marca el tránsito al nuevo año.

Al igual que en anteriores ocasiones, el día de Nochevieja se reforzarán las medidas de seguridad y los controles en esa plaza y calles aledañas, en las que también se restringirá el tránsito de vehículos.

Sin embargo, el jefe de la Policía de Nueva York, Ray Kelly, explicó esta semana que no se ha elevado el nivel de alerta pese al fallido atentado contra un avión el día de Navidad cuando éste aterrizaba en Detroit (EEUU) procedente de Amsterdam.

"Tenemos asumido que Nueva York es el principal objetivo (del terrorismo). Hacemos mucho más que otras ciudades para protegernos de los terroristas, pero nunca hay garantías. Vivimos en un mundo peligroso", declaró Kelly en una conferencia de prensa.

Detalló que el despliegue policial incluye desde detectores de emisiones de radiación y sustancias biológicas, hasta francotiradores apostados en puntos elevados de la zona, y que, como en años anteriores, no se permitirá el acceso a la plaza con mochilas, bolsos grandes o bebidas alcohólicas.

Junto al estricto dispositivo de seguridad, el intenso frío será el otro gran inconveniente que tendrá que soslayar el millón de personas que previsiblemente, y como cada año, acudirá a Times Square para despedir el año 2009.
El pronóstico meteorológico apunta a una Nochevieja marcada por precipitaciones de lluvia y nieve, en la que el termómetro no superará los 3 grados centígrados, aunque el fuerte viento frío hará que la sensación térmica sea inferior a los cero grados.

Sin embargo, las bajas temperaturas que durante toda esta semana ya sufre la ciudad no han desalentado a los organizadores, la agrupación Times Square Alliance, que lo tiene todo preparado para el descenso de unos 24 metros y un minuto de duración de la bola de cristal que en la Gran Manzana marca la entrada al Año Nuevo desde 1907.

La esfera, una de las más observadas del mundo ese día, pesa este año más de cinco toneladas y está recubierta por 2.668 triángulos de cristal iluminado por 32.256 lámparas LED (diodo emisor de luz).

Antes de que entre 2010, muchos neoyorquinos y turistas ya empezaron el lunes a despedir el 2009 en Times Square participando en el que podría traducirse como "el día de adiós y hasta nunca", una iniciativa por la que se invita a los transeúntes a escribir y destruir en una trituradora de papel los malos recuerdos acumulados durante el año que acaba.

Las autoridades de nuevo han recomendado a quienes acudan a la fiesta en pleno corazón de Manhattan que usen el metro, abierto toda la noche, y los trenes de cercanías para desplazarse por la ciudad o llegar hasta ella.

Tradicionalmente, los interesados en acercarse saben que tienen que hacerlo en torno a las cuatro de la tarde si quieren asegurarse un hueco desde el que se vea la caída de la bola.

Para amenizar las ocho horas de espera que pueden llegar a aguantar muchos de los asistentes, está previsto el encendido de luces de la plaza a las seis de la tarde y la proyección en las grandes pantallas de Times Square de una peculiar cuenta atrás que celebra cada una de las
seis horas previas, con música y efectos sonoros que se escuchan por toda la zona.
A partir de las siete se lanzarán periódicamente confetis, globos, pelotas hinchables, dulces y todo tipo de material publicitario de las empresas que quieren aprovechar la gran proyección internacional de la que goza esta cita neoyorquina.

La emisión por televisión del descenso de la bola de Times Square también es seguida por unos mil millones de personas en todo el mundo, según los organizadores, por lo que se ha convertido en una de las imágenes indispensables el día de Nochevieja.

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