Los barrios del Poble Nou, l’Eixample y Sant Andreu han sido testigos de los registros llevados por agentes de los ‘mossos d’esquadra’ a fin de hallar pruebas y proceder a la detención de once supuestos mafiosos rusos que estarían operando en el país. Entre ellos, hay diversos capos, como Kakhaber Xuxansuili, jefe de la mafia de Georgia. Los delitos de qué se acusa a todos ellos son los de conspiración para asesinar, asociación ilícita, coacciones, extorsión, tráfico de drogas y de armas, y blanqueo de capitales, según fuentes de la operación, que está en fase de secreto de sumario. Precisamente, esta última sería la actividad principal en el ámbito estatal, pues el dinero procedente de otros países se ‘lavaba’ en España. La operación, que extiende también sus lazos principalmente a la Comunidad Valenciana, está dirigida por el juez de la Audiencia Nacional Fernando Grande-Marlaska y coordinada por la Fiscalía Anticorrupción.
En declaraciones al programa El món a Rac-1, el conseller de Interior de la Generalitat, Joan Saura, ha dado más detalles de la investigación al señalar que se está llevando a cabo desde hace tiempo y que se halla en secreto de sumario. Saura ha aprovechado para felicitar a los efectivos de la policía autonómica porque “es una buena operación y creo que últimamente los ‘mossos’ están haciendo buenas operaciones”.
Las detenciones practicadas hoy son resultado del inicio de investigaciones que, en el año 2008, tienen su origen en el llamado caso ‘Troika’. En junio de ese año se llevaron a cabo veinte detenciones de presuntos mafiosos en Palma de Mallorca, Alicante, Málaga y Madrid, instadas por el también juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón. En aquella ocasión, la Fiscalía Anticorrupción cifró en quince millones de euros los bienes embargados a los presuntos criminales, a la vez que se consideró desarticulada la banda Tambovskaya-Malyshevskaya, considerada como una de las cuatro organizaciones rusas más peligrosas del mundo.
Anteriormente, en 2005, otra operación, de nombre ‘Avispa’ -antecedente de la denominada ‘Troika’-, se saldó con la detención de veintiocho personas en Cataluña, Alicante, Málaga y Murcia, que formaban parte de las cúpulas de organizaciones mafiosas rusas. Las razones, en esta ocasión, fueron blanqueo de capitales y asesinatos por encargo en Rusia y Georgia.