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La última palabra

La última palabra

   La patronal se ha unido a las reticencias de los sindicatos sobre la reforma laboral. Donde dijeron digo ahora dicen que no. Pero tranquilos que no llegará la sangre al río. Ni creo que la patronal se vaya a hacer fuerte en la oposición al proyecto, ni tampoco que los sindicatos vayan a hacer sufrir demasiado al Gobierno.

   Si de algo han pecado los sindicatos durante está crisis ha sido de prudentes. Tanto, que tengo la impresión de que son muchos los trabajadores, mejor dicho los "parados" que se sienten abandonados por los representantes sindicales.

   En realidad, los sindicatos siempre han dado la impresión de preocuparse más por quienes tenían trabajo que por quienes estaban fuera del sistema laboral. Por eso soy escéptica respecto a los que vayan a hacer CC.OO. y UGT con la proyectada reforma laboral del Gobierno.

   Tanto Cándido Méndez como Fernández Toxo han afirmado que no les gusta la "música" de la futura reforma, pero la pregunta que cabe hacerse es ¿y qué harán? Hasta ahora, los sindicatos no dejan de tender la mano al presidente Zapatero y el presidente no suele hacer nada que pueda disgustar a los sindicatos, ¿van a cambiar las cosas?

   Ya digo que soy escéptica, porque ni veo a CC.OO. y UGT enfrentándose al Gobierno ni veo a Zapatero enfrentándose a los sindicatos. Se preguntaran ustedes por qué y la respuesta no es otra que ambas partes vienen obteniendo réditos de su entendimiento.

   La reforma laboral anunciada por el Gobierno sin duda supone una "rebaja" en los derechos actuales de los trabajadores, algo que el presidente se ha cansado de decir que no haría bajo ninguna circunstancia. Afirmación que también viene reiterando el ministro de Trabajo, Celestino Corbacho.

   La realidad es que no le gusta a nadie, a los sindicatos por ese recorte de derechos, a la oposición porque creen que la reforma es ambigua y de poco alcance. Una vez más, da la impresión de que el Gobierno continua sin ser capaz de elaborar un plan preciso que contemple todas las reformas necesarias para poner coto a la crisis.

   Ya digo que soy escéptica con que la anunciada reforma salga adelante, de lo contrario los sindicatos tendrían que "mover" ficha, y la verdad no me los imagino convocando una huelga o movilizándose de verdad en la calle.

   Más tarde que temprano esta reforma será reformada para que todo siga igual y nada cambie. Claro, que también puedo equivocarme, pero al día de hoy son los sindicatos los que vienen teniendo la última palabra.


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