La gala de Fin de Año del Palace es ya fama en Madrid. Acuden a ella una selecta clientela que ha hecho del hotel su casa para celebrar la llegada de un nuevo año a sus vidas. En esta ocasión, el baile estará amenizado por la gran orquesta Alcatraz y la cena es producto de la imaginación y el saber del chef Sandro Di Marco.
El menú es, por de contado, un dechado de perfección presentado además en consonancia estética con el esplendor del marco en el que se desarrolla el acto: la cúpula del Palace, que pasa por ser uno de los lugares emblemáticos de la hostelería madrileña por su especial configuración arquitectónica.
Veamos cuál es el rosario de delicias con las que el Palace pretende regalar el paladar de sus invitados. Empezaremos con un “Foie de pato en textura”. Las distintas texturas son : “Líquida con Pedro Ximenez”; “Clásico con tandoori de menta y cacao puro” y “Cremoso con gominola de mango y jengibre”.
Viene después el “Caviar de Beluga con sardinas marinas y salsa de cebolla infusionada”. Todo ello acompañado por Moet Chandón, brut imperial, epernay.
Tras estos entrantes, llegan algunas viandas de mayor enjundia, calificativo que tomamos prestado, si la academia nos lo permite, no para significar la gordura de las aves -que no las hay- sino para hacer un juego cambiando lo “no material” por lo “material”, puesto que la Academia define el término como: “Parte más sustanciosa e importante de algo no material”. Eso es precisamente lo que queríamos decir: ahora empieza lo más sustancioso: “Ragout de langosta con setas, tallarines fritos en huevas de Moluga (caviar elaborado a partir de huevas de arenque) y crema marina”. Este plato se acompaña con un Milmanda Chardonnay y un Conca de Barberá de la bodega de Rosa María Torres.
Viene después un “Lomo de cordero con membrillo de zanahoria y puré de salsifí” ( El salsifi blanco o “barba de cabra” es una hortaliza comestible de la familia de las Asteraceae, a la que también pertenecen la lechuga, la escarola, la endibia y la achicoria). En la copa, el acompañante para la ocasión es un “Barón de Chirel”, Rioja de la Bodega de Marqués de Riscal.
Cerrará el desfile gastronómico un “Fazzoleto de Chocolate blanco con micri de sabores y helado de jazmín”. En el postre se nota el acento italiano, no en vano nuestro chef se apellida Di marco, puesto que los italianos llaman “fazzolletto” a lo que nosotros en el español de andar por casa decimos: “pañuelo”. Para los que sientan curiosidad, diremos que el “micri” es un preparado básico que se extrae de la raíz de la mandioca. Es incoloro, inodoro e insípido y se utiliza habitualmente en la cocina como espesante .
La cena de gala y el cotillón, como corresponde a la fecha, sale por 600 euros por persona. Si además, se incluye habitación y desayuno, el precio es de 715 euros. Para los que acudan solo al cotillón (a partir de las 00.30 horas del día 1) el precio es de 195 euros. El menú infantil, que también lo hay, tiene un precio de 300 euros. A todos los precios ha de añadírsela el 7% de IVA.