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Rumore, rumore

Rumore, rumore

jueves 03 de junio de 2010, 22:10h
Última actualización: lunes 07 de febrero de 2011, 13:44h
A falta de que en Castilla y León se muevan gobiernos (el Partido Popular controla el poder autonómico desde 1987 y no parece que haya visos de cambios a corto o medio plazo), saltan chispas en cuanto algún medio (en este caso Diario Crítico) suelta el rumor de que el presidente tiene ya bajo el brazo un plan para remodelar el Ejecutivo o en este caso para recortarlo. 

Hay que reconocer que este tipo de informaciones de fuentes no identificables (las hay valientes pero no suicidas) aportan calor al día a día de la noticia, habitualmente anclada en las declaraciones y contradeclaraciones de quienes dicen blanco desde el sillón o negro desde la oposición. Así es la política de altura.

Pero volviendo al fondo del asunto hay quienes efectivamente pensamos que en pocos días Juan Vicente Herrera va a tocar algunos de los palos que conforman el Gobierno regional, aunque en realidad eso suponga más un gesto que un ahorro económico en toda regla para las arcas regionales. Sin embargo, los gestos más que necesarios se antojan imprescindibles en una época en la que nuestros representantes públicos envían constantemente mensajes a la población de que hay que apretarse el cinturón. Lo mejor es empezar por uno mismo para no agrandar innecesariamente la ya inexpugnable barrera existente entre la clase política y la ciudadanía.

Se dice que desde que ha saltado el rumor han empezado a vibrar los oídos de algunos consejeros que no se sienten seguros en el puesto que ocupan. Deben comprender en todo caso que, en líneas generales, no tienen la culpa de que ahora toque mover ficha. Al igual que ha ocurrido con algunos Ministerios, determinadas Consejerías no tienen razón de ser, lo que no quiere decir que las funciones que desarrollen carezcan de importancia para el conjunto de la ciudadanía. Pero hay formas y formas de hacer las cosas.

Lo cierto es que en las últimas legislaturas ha dado la impresión de que crear una Consejería, Ministerio o empresa pública se relacionaba directamente con la idea generalizada de que así se concedía la máxima relevancia a un área determinada de la administración. Hoy como ciudadanos en crisis debemos exigir la máxima eficiencia en cada una de las decisiones y sobre todo impedir que se cometan los mismos errores. Los rumores dan vida, los errores históricos y de modelo sepultan no sólo nuestras ilusiones sino también nuestros dineros.

Eduardo Rodríguez. Periodista.

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