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Llegan los gallegos a los puertos americanos

Llegan los gallegos a los puertos americanos

lunes 07 de junio de 2010, 22:43h
    Alrededor del año 1850, en Galicia, se puede decir que la economía agraria está en crisis. No hay posibilidad de crecimiento demográfico sobre una base de producción en pequeñas parcelas donde se cultiva maíz y patatas. No alcanza para el mantenimiento normal de una familia labradora el recurrir a actividades complementarias como podía ser la elaboración doméstica del lino o también la emigración temporal por poco tiempo a Castilla o Portugal.

    La inexistencia de un sector industrial que use la fuerza de trabajo excedente provoca una emigración con nuevas características. A partir de ahora la salida de gallegos será constante durante cien años, según las necesidades de crecimiento económico de las nuevas repúblicas americanas.

    Con escasas posibilidades en su tierra, los gallegos llenarán los barcos, sobre todo a partir de 1880. Los puertos de A Coruña, Vilagarcía y Vigo son los de mayor tránsito. Desde el puerto coruñés salían la mayoría de los que iban para Cuba, Puerto Rico y México. Desde Vilagarcía y Vigo los que se dirigían a Argentina, Brasil y Uruguay.

    En porcentajes hay que decir que más de un 70% de los emigrantes son hombres, porque siempre se establecía una serie de limitaciones para las mujeres en las ofertas de trabajo. La mujer gallega emigrará cuando ya tenga en América algún familiar que le facilite el traslado y su instalación. Las edades de los emigrantes gallegos indican sin duda que los que se marchan son "la flor de la juventud". Hasta el año 1925 más del 50% de los emigrados eran menores de 23 años. El destino prioritario de los gallegos hasta 1895 fue Cuba. Luego en el siglo XX el destino mayoritario es Argentina, país que recibió más de la mitad del total migratorio.
   
    La emigración a través del océano tenía sus propios frenos y no llegaba solamente con la voluntad del que quería emigrar. El precio del pasaje era muy caro pero los campesinos gallegos eran pequeños propietarios, no eran proletarios. Así es que podían vender o hipotecar alguna finca para poder pagar el pasaje o avalar un préstamo.

    El historiador Vázquez González dice que "la emigración en América, en general, no fue un hecho asumible por los que nada poseían, sino por los que tenían con qué comprarse lo necesario para su traslado al Nuevo Mundo". Los precios del pasaje, a pesar de la modernización de los barcos aumentó entre 1880-1930. Un pasaje, el más económico, con destino Buenos Aires o Montevideo costaba 278 pesetas en 1880 y 356 en 1930.

    La sangría sufrida por Galicia no fue compensada por el retorno. Desde el año 1860 siempre hubo saldo negativo de población con respecto al total de la población española. Para la economía gallega fueron muy importantes las remesas o giros que mandaban los emigrantes desde América pues siendo la mayoría de los emigrantes hombres quedaban en la aldea los padres, la mujer y los hijos.

    Las remesas eran una buena ayuda familiar que pagaba contribuciones y modernizaba la agricultura. Los emigrantes, al mantener la propiedad de alguna finca, sabían que tenían una seguridad cuando las cosas no fuesen bien en América. Para Villares Paz los giros son la principal fuente de liquidez monetaria de la economía gallega, superando los ingresos de la comercialización de los productos agrícolas. Las estimaciones de las remesas de dinero que se pueden hacer, hablan de que entre 1904 y 1922 llegaron de América entre 40-70 millones de pesetas anuales y luego en los años treinta llegan a subir entre 100-175 millones.

Manuel Suárez Suárez
En la esquina montevideana.
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