Según ADIC, con esta decisión se culmina "un período oscuro que hay que olvidar pronto, para pensar en los beneficios que reportará de hoy en adelante".
En este sentido, afirmó que "la simple noticia" de la reapertura, independientemente de la cantidad de personas que anualmente puedan acceder, supone "un salto cualitativo de enormes proporciones en el campo cultural, histórico y turístico" para la Comunidad, que debe ser gestionado con responsabilidad.
Al respecto, ADIC confió en que el Patronato "esté a la altura" de la decisión tomada para garantizar la salvaguarda del "tesoro" de Altamira, propiciando un calendario de visitas tan restringido como sea necesario.
Para la asociación, "no importa para nada el número de visitantes, eso es absolutamente secundario; lo que realmente interesa es la conservación de las pinturas y legar este Patrimonio de la Humanidad al resto de generaciones", además de que, en su opinión, la "simple expectativa de poder admirar la cueva original es un acicate para el propio complejo museístico".
Además, la asociación cantabrista valoró la decisión porque, a su juicio, "se ha vuelto a demostrar que era absolutamente necesario que hubiera gestores ligados a Cantabria dentro del Patronato, los verdaderos impulsores de la apertura".
ADIC, que lleva reclamando la cesión de competencias en el entramado cultural de Altamira desde hace décadas, siempre se mostró partidaria de, como paso previo, rescatar la figura del Patronato renovando su estructura e incorporando a las administraciones cántabras. En este sentido aseguró que "si no llega a ser por la presencia de personas ligadas a la administración cántabra, probablemente la reunión hubiera sido en Madrid y la decisión tomada no se hubiera producido".
La agrupación considera "imprescindible" para mejorar el funcionamiento del centro y optimizar recursos, que Cantabria participe en la gestión del complejo Altamira, por lo que el Patronato debe comenzar a dar pasos en ese sentido.