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Chile y Suiza también ganan

Uruguay arrolla a Sudáfrica 3-0

Uruguay arrolla a Sudáfrica 3-0

miércoles 16 de junio de 2010, 16:48h
Última actualización: sábado 19 de junio de 2010, 21:59h
La selección uruguaya fue más en todo momento y se llevó un triunfo merecido 3-0. Los españoles no lograron pasar la muralla suiza y caen 1-0. Mientras millones de chilenos salieron este miércoles a las calles para celebrar el 1-0 sobre Honduras.
El delantero uruguayo Diego Forlán, que hoy anotó dos de los tres tantos de la victoria de su selección ante Sudáfrica, ha conseguido el primer doblete de la Copa del Mundo, lo que le ha permitido alcanzar la primera posición de la tabla de goleadores del torneo.

El futbolista uruguayo del Atlético de Madrid español consiguió el 0-1 en un disparo que rozó en un defensa rival a mitad del primer periodo, y anotó el 0-2 al transformar un penalti en el tramo final del partido. Finalmente Álvaro Pereira hizo el 0-3.

Uruguay goleó al equipo anfitrión, Sudáfrica, en Pretoria y encabeza el Grupo A del Mundial con cuatro puntos, a la espera del resultado del otro encuentro del grupo que Francia y México disputarán mañana en Polwkane.

Cuando nadie lo esperaba, cuando todo el mundo se deshacía en elogios con "La Roja" y la catalogaba de favorita al título, Suiza, un equipo de menor calado y con una disposición absolutamente defensiva, atragantó (0-1) el debut de España en el Mundial de Sudáfrica y la obliga a no fallar ante Honduras y Chile.

Grecia ya ganó la Eurocopa de Portugal'04 de esta manera, con la defensa por bandera y aprovechando sus ocasiones. Los suizos hicieron lo mismo con el equipo de Vicente del Bosque y supieron arruinar el estreno y el principio del sueño.

Fue un partido calcado al de la derrota en la semifinal de la Copa de las Confederaciones contra Estados Unidos, hasta este momento el único partido que había perdido España en más de tres años. Dominio infructuoso, navegar y navegar para no llegar a la orilla y sucumbir.

Vicente del Bosque se decantó por otorgar la titularidad a Andrés Iniesta, recuperado del problema muscular que sufrió en el último amistoso en Murcia contra Polonia. El centrocampista del Barcelona fue de lo mejor una vez más, pero en el segundo periodo volvió a romperse.

El guión del debut no podía ser más previsible, aunque el resultado final fue más que inesperado, sorprendente. España puso el juego, la posesión, el toque constante, y Ottmar Hitzfeld planteó un tablero de ajedrez en su campo con todos los peones al servicio de la defensa dejando en punta tan solo al fajador Nkufo ante la ausencia de su goleador Alexander Frei, lesionado.

Entre los sonidos constantes de las vuvuzelas, la selección española tomó el mando del encuentro desde el minuto uno, pero no supo o no pudo derribar el muro de los 'relojeros'.

A Suiza, obviamente, no le importó. Era lo que había trabajado. Defender y defender a la espera de alguna acción a balón parado o una contra para sorprender. Y tuvo la fortuna de encontrarse con la del gol y otro par de ellas para rematar la faena.

No estuvo fina España en el primer periodo. Su fútbol de toque fue excesivamente parsimonioso y faltó algo de velocidad, con lo que facilitó el trabajo de contención del cuadro helvético.

No obstante, Gerard Piqué, a los 24 minutos, recibió dentro del área un balón de Iniesta y, tras driblar a un rival, se encontró con Benaglio, muy rápido en la salida, e impidió el gol del defensa con alma de delantero del Barcelona.

Del Bosque por momentos rompía su rostro de hombre tranquilo y le pedía a sus hombres que también podían jugar en largo. Era la forma de cambiar el guión del juego y de romper a un equipo acomodado y asentado en su posición defensiva pese a que Philippe Senderos, hijo de español, tuvo que retirarse lesionado en su pie derecho tras golpear a su compañero Lichtsteiner.

De esta manera la selección española inquietó en un par de ocasiones al meta helvético. Iniesta, muy activo, envió alto un disparo franco y Villa también tuvo, justo antes del descanso, una gran opción, pero cuando se había situado ante Benaglio su intento de vaselina se marchó desviado.

Y cuando parecía que en el inicio del segundo periodo España apretaba más y llegaba mejor al área suiza llegó lo que Hitzfeld esperaba y Del Bosque temía. Una contra, embarullada acabó con una salida de Iker Casillas para evitar el tanto de Derdiyok, un rebote inoportuno y el remache a puerta vacía de Gelson Fernandes.

Corría el minuto 52 y la selección española no tenía más remedio que meter una marcha más. Del Bosque lo vio también claro y optó por dar entrada en el 61 a Fernando Torres y Jesús Navas en lugar de Busquets y David Silva, en busca de más ataque y más desborde por la banda.

Y no tardó el delantero del Liverpool, aclamado por todo el estadio, y el extremo del Sevilla de iniciar la primera ocasión que acabó con disparo colocado de Iniesta que salió ligeramente desviado.

Fernando Torres y, sobre todo, Xavi Alonso, con un espectacular disparo que se estrelló en el larguero, tuvieron en sus botas de nuevo la igualada

Navas, poco después, se encontró con Benaglio en un avalancha de ocasiones españolas, pero fue Derdiyok el que tuvo en sus botas, a los 74 minutos, la sentencia con una contra, pero su disparo ante Iker Casillas acabó en el poste izquierdo del meta y el rechace tampoco lo pudo aprovechar.

Quemó su última nave Del Bosque cuando se volvió a lastimar Iniesta y dio entrada para la banda izquierda a Pedro Rodríguez. Era el momento de quemar las naves en el acoso a la guarida helvética.

Ya no era cuestión de toque, era cuestión de buscar en un arreón final al menos salvar un punto, pero la ansiedad en estos casos es la peor consejera y el partido se diluyó entre la gloria de Suiza, que no había ganado en toda la historia a España, y la decepción y el desencanto de Del Bosque y sus pupilos.

No obstante, aún tienen dos partidos para enmendar la situación, ante los hondureños y los chilenos en este Mundial de Sudáfrica que no pudo empezar peor para un equipo que, pese a la derrota, por fútbol, debe seguir soñando.

Triunfo chileno 48 años después

El 16 de junio de 1962, Chile derrotó por 1-0 a Yugoslavia en la definición del tercer puesto del Mundial del que fue anfitrión ese año, con un gol anotado en la agonía por el centrocampista Eladio Rojas

Fuera de casa, Chile no ganaba en un mundial desde el 2 de julio de 1950, cuando superó por 5-2 a Estados Unidos en la Copa del Mundo disputada aquel año en Brasil.

En ese contexto, se justifica la euforia desatada hoy, pese a que el 1-0 fue considerado exiguo en los primeros comentarios de los medios digitales, que coincidieron en que la 'Roja' dirigida por el argentino Marcelo Bielsa debió ganar por un marcador mucho más amplio.

El país entero estalló en un grito unánime de euforia cuando en el minuto 34 el delantero Jean Beausejour anotó el gol de la victoria y ahogaron otros en las ocasiones que se desperdiciaron en otros momentos del partido.

En Santiago y todas las ciudades, pueblos y villorrios de Chile, incluidas las bases destacadas en la Antártida, los 17 millones de habitantes hasta hicieron sonar 'vuvuzelas' para festejar la victoria, con improvisadas comparsas, sonar de bocinas e interminables "Ceacheí', el grito característico de las barras en los estadios.

El presidente Sebastián Piñera se unió a la fiesta y tras pasar la noche en una 'mediagua' (vivienda de emergencia), presenció el partido junto a damnificados del terremoto del pasado 27 de febrero en la localidad de Dichato, en la región del Bío Bío, que fue arrasada aquel día por el tsunami que siguió a la catástrofe telúrica.

"Faltaron goles", comentó el mandatario al término del partido, identificándose con el sentimiento de insatisfacción que causó en los chilenos el estrecho marcador final.

En Santiago, los festejos se concentraron en la céntrica Plaza Italia, tradicional centro de festejos deportivos, hasta donde llegaron varios millares de personas que quisieron celebrar antes de partir -con algo de atraso-, a sus actividades cotidianas.

También frente al Palacio de La Moneda se acercaron numerosos hinchas, que presenciaron el partido en una pantalla gigante, una de las muchas instaladas en la capital y otras ciudades.

"Fue poco, merecíamos más", "¡grande Beausejour", "Grande Bielsa!", "vamos a salir campeones", "No quiero ir al trabajo" , "Tenemos para festejar hasta las diez (14:00 GMT) y de ahí a la pega (trabajo)", son algunas de las expresiones manifestadas por los hinchas en las calles de Santiago.

En muchas localidades chilenas, los vehículos del transporte público y hasta los taxis ofrecían viajes con televisores incluidos para que los pasajeros pudieran disfrutar del partido.

Fábricas, oficinas, el comercio, escuelas y universidades dieron facilidades para que trabajadores y estudiantes presenciaran el encuentro, ya sea en los mismos establecimientos o autorizando el inicio más tarde de la jornada laboral o de clases.
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