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Mega colonia de hormigas que invade Europa

Científicos: la mayor “unidad cooperativa jamás registrada”

Una megacolonia de hormigas argentinas (Linepithema humile) que se extiende por miles de kilómetros fue descubierta entre la Riviera italiana y las costas del noroeste de España. Se trata de una red de hormigueros, cuyos ejemplares comparten rasgos genéticos. Y parece que tenemos algo muy importante que aprender de estos insectos: según indican los científicos suizos, franceses y daneses, es la mayor "unidad cooperativa" jamás registrada. Al compartir el mismo origen genético no se pelean entre sí.

Estas conclusiones de expertos europeos aparecen en un artículo publicado en la última edición de The Proceedings of the National Academy of Sciences (Actas de la Academia Nacional de Ciencias) de los Estados Unidos.

La colonia llegó al Viejo Continente hace más o menos 80 años, cuando —evidentemente— las importaciones/exportaciones se hacían un tanto descuidadamente. No es fácil expatriar hormigas: quizás sea fácil llevar miles en un cargamento de vegetales, pero con seguridad serán obreras estériles. Para propagar una especie de hormigas hay que llevar un reina, y fertilizada. Teniendo en cuenta que las reinas se entierran de inmediato luego de su vuelo nupcial, es evidente que han llevado tierra junto con lo importado, suficiente tierra (ya que se entierran muy bien) como para incluir un nido con una reina fértil.

La invasión europea esta vez no es de personas desocupadas: consiste en miles de millones de hormigas argentinas enlazadas en millones de hormigueros que cooperan entre sí. Habitualmente, en el resto del mundo, las hormigas de distintos hormigueros se pelean. Pero los investigadores concluyeron que las de esta megacolonia tienen suficientes rasgos genéticos comunes como para reconocerse mutuamente, pese a provenir de distintos hormigueros con distintas reinas. La hipótesis más probable es que se unieron para hacer frente a las especies autóctonas. Esta insólita cooperación permite que las colonias se desarrollen a densidades mucho mayores que lo habitual, lo que las hace más fuertes, tanto como para eliminar al 90 % de las hormigas de otras especies, precisó Laurent Keller, de la Universidad de Lausanne en Suiza.

Las hormigas argentinas fueron introducidas accidentalmente en Europa alrededor de 1920, probablemente en barcos que traían plantas, dijo Keller en una entrevista a la agencia de noticias AP. Richard Fell, entomólogo del Instituto Politécnico de Virginia, Estados Unidos, dijo que se sabía que las hormigas argentinas formaban numerosas colonias —que podían abarcar varias cuadras de una ciudad— pero que nunca había oído nada igual de la magnitud del anuncio. "Puede ser que determinadas colonias se desprendan, formen satélites (¡ahora también "inventamos" los satélites desde hace ochenta años!) y permanezcan conectadas con una colonia central", sugirió. Los investigadores europeos dijeron que, además de la supercolonia principal, hallaron una segunda colonia de esta singular especie, no tan gigante pero también numerosa, en la región catalana española.

Cuando hormigas de las dos supercolonias fueron colocadas juntas, invariablemente lucharon a muerte. Pero cuando se juntaron hormigas de distintos hormigueros de la misma supercolonia, no mostraron ninguna agresividad entre sí.

"Es interesante ver que la introducción en un nuevo hábitat puede cambiar la organización social", dijo Keller con respecto al comportamiento de las hormigas en Europa. "En este caso, condujo a la mayor unidad en cooperación jamás descubierta" (¡ay, si pudiésemos aprender de ellas!). "Sin embargo, a largo plazo la misma cooperación que parece determinar su éxito podría desembocar en la autodestrucción de la megacolonia", sugirió. Antes o después surgirán las rivalidades y se enfrentarán unas a otras. Eso se debe a que en una colonia tan numerosa muchas hormigas trabajadoras no están relacionadas con las reinas que ayudan a criar. "Por lo tanto, a largo plazo, la selección natural debería disminuir el comportamiento altruista de las trabajadoras", conjeturó, debido a que sus esfuerzos no ayudan a transmitir copias de sus genes por medio de las reinas (son las ganas que tienen, se sabe en biología que las presiones de supervivencia, cuanto mayores sean mejor, impulsan a evolucionar y que una vez establecido un organismo gracias a determinada capacidad de supervivencia es muy difícil que involucione —que abandone los rasgos que le permitieron sobrevivir mejor—; todo lo contrario: lo más probable es que ante las presiones de la competencia estas colonias mejoren su capacidad de cooperación). Un segundo grupo de esta especie, menor que el anterior pero muy bélico, reside en Cataluña. Esto le agrega un factor más de presión a la supervivencia: las hormigas deben hacerse cada vez más agresivas —equipararse a las otras que se les enfrentan— para poder sobrevivir. Eso lleva a una selección de individuos (en este caso los individuos son las colonias) cada vez más guerreros, más capaces y más difíciles de erradicar.

La Argentina ha recibido especies extrañas en su ecosistema, pero evidentemente también exporta (y parece que con mucho éxito). El antecedente más famoso es el de las hormigas argentinas que invadieron California (Zapping 57). Estos insectos, llegados a Nueva Orleans a fines del 1800 en cargamentos agrícolas desde el puerto de Buenos Aires, hoy son una de las plagas domésticas más molestas en los EEUU: invaden cocinas y jardines, sin que nadie pueda encontrar un método definitivo para erradicarlas. Además, estas hormiguitas inmigrantes no sólo lograron reproducirse a escala gigantesca, sino que también combatieron a otras hormigas naturales de América del Norte, incluyendo algunas especies que las superaban diez veces en tamaño. Su fortaleza de grupo es inaudita: hasta pusieron al borde de la extinción a los lagartos con cuernos en zonas costeras de California: les matan su alimento (que es, principalmente, las hormigas locales). El secreto que explica la exitosa colonización de estas hormigas viajeras en California es el mismo que garantiza la supervivencia de sus primas europeas.

Pero las hormigas argentinas no se conforman con EEUU y Europa, también están en Brasil, Nueva Zelandia (Auckland, Mt. Smart, Northland, Bay of Plenty, Wellington, Chistchurch, Tiritiri Matangi), Australia, Hawaii y Sudáfrica.

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