lunes 19 de julio de 2010, 18:13h
Última actualización: viernes 30 de julio de 2010, 19:42h
El asesinato del Alcalde de Palestina en la provincia del Guayas movió las cuerdas en la Asociación de Municipalidades del Ecuador y, por lo menos en la provincia, la reacción ha sido inmediata.
Hace pocos años, las amenazas de muerte a políticos ecuatorianos no pasaban de simples amedrentamientos o formas de chantaje para obtener privilegios en contrataciones, cobrar venganzas por abuso de poder, etc.; sin embargo, la creciente ola de asesinatos con el tinte de sicariato ha sido motivo para que los guardaespaldas de los alcaldes porten armas, sin que autoridad alguna, policial o militar, impida llevarlas.
Esta solicitud podría despertar el interés de otros sectores del Ecuador, motivados por el creciente sentimiento de inseguridad, a presionar iguales privilegios y, en un futuro cercano, con esos antecedentes tendríamos a una población civil armada, amparada en un temor reverencial a la delincuencia.
No obstante que los alcaldes han manifestado que AME no quiere politizar el tema, en las últimas horas las posturas van encaminadas a que se tome una decisión que entra en la esfera política y de seguridad pública.
Los ministerios llamados a atender estas solicitudes están llamados a mantener las prohibiciones y establecer claramente las opciones excepcionales, pero hacerlo sentaría un precedente que tendría un costo político para quien lo asuma.