Sí, amadísimos, globalizados, megaletileonorisofiados y confusos niños y niñas que me leéis, aprovecho que hoy es uno de los tres jueves del año que relucen más que el sol (o sea, Jueves Santo, Corpus Christi y el Día de la Ascensión) para volver a llevar la luz y el espíritu lúdico a vuestras confusas mentes, que está España con un acongoje que no la deja tragar.
Desde que conocimos la noticia, allá por las riberas del Lago Léman, he urgido a mi equipo médico habitual (que no sólo De Juana Chaos, con su ahora-como-ahora-no-me-da-la-gana, va a tener a devotos profesionales de la Medicina haciendo guardia voluntaria al pie de su cama, ¿verdad?) para que fuera dándose prisa con mi chequeo médico anual. Total, que ayer, justamente a la hora del cóctel vespertino, regresé al palacete familiar. Y esta mañana, como es obligado en casa, mamá ha hecho que, al igual que en Toledo, Granada y Sevilla, aunque con menos calor, se celebrase por nuestros parques y jardines privados, la procesión del Corpus Christi, con todo el servicio uniformado para las grandes ocasiones y, además, con nuestro personal de seguridad rindiendo los honores de ordenanza al Santísimo Sacramento del Altar.
Una vez cumplidos los deberes religiosos, papá y mamá han tenido a bien ver lo precioso que ha quedado el estanque que se encuentra en la entrada de casa, decorado con flores y cerezas que es una preciosidad, para cumplir con la catalana tradición de l’ou com balla, que es ver volar, por la fuerza hidráulica un huevo de gallina o de oca.
Sí, el huevo de este año, como los otros muchos huevos que, en estanques públicos y privados, durante esta semana están dando brincos sobre los chorros de agua, es la cabal metáfora de todo lo que está ocurriendo desde que apareció el acongojante comunicado de los etarras. Lo que yo os diga, pequeñines/as míos/as.
¿Qué es lo que mantiene en aérea suspensión el huevo del Corpus? La fuerza del agua, que es mayor que su peso y por eso lo eleva. Es un principio de Física. Mientras la fuerza ascendente sea de intensidad mayor que la atracción de la gravedad terrestre, el huevo estará tan feliz haciendo cabriolas sobre4 el chorro del agua. Exactamente igual que el Gobierno y la Oposición. A pesar del anuncio asesino se mantendrán arriba si la corriente acuática ascendente (¿hará falta decir que se trata del consenso?) sigue manando. Porque en el momento que alguien cierre el grifo, indefectiblemente, el huevo flotante dejará de serlo y se estrellará contra el fondo del estanque. ¿Vamos a permitirlo? Espero que no. Por tanto, Marianito y demás peperos nuestros, será mejor que mantengáis las manitas lejos de la llave de paso del agua. Porque ese huevo que aún sigue dando brincos, respondiendo a la fuerza hidráulica y girando sobre el eje que determina su forma oval, ese huevo, también es vuestro. Y tal como está el patio español, lo mejor es que los revoltillos queden para más adelante, ¿verdad?. Y es que los ajetes tiernos y los espárragos trigueros con o sin gambitas de estero –ahora que es la época—a la plancha también están riquísimos. Tiempo habrá de darse pataditas en la espinilla por debajo de la mesa y hasta para encontrarle letra al Himno Nacional.