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Rumasa, segunda gran crisis

A muchos ciudadanos con memoria y algunos años les parecerá algo ya visto, lo que ahora sucede con las empresas de Rumasa. Incluso la reaparición en escena de Ruiz Mateos -eso sí, ahora con 80 años y seis hijos fornidos a su alrededor-, les traerá a la memoria el personaje que hace años e vistió de Supermán para reclamar las empresas expropiadas... La noticia de ahora mismo es que diez empresas de Nueva Rumasa se han acogido al procedimiento especial de la Ley Concursal que otorga un plazo de hasta cuatro meses para negociar con los acreedores un plan de pagos y evitar así entrar en suspensión de pagos. Esas compañías son el club de fútbol Rayo Vallecano, Clesa, Garvey, Dhul, Hotasa, Trapa, Quesería Menorquina, Elgorriaga, Hibramer y Carcesa. Este jueves, en una inusual rueda de prensa en su casa, Ruiz Mateos explicaba que estas empresas tienen una deuda de 700 millones de euros y que el patrimonio del 'holding' asciende a 6.000 millones. "Con estas medidas protegemos los intereses de los empleados y de sus inversores y garantizamos el futuro de las compañías", ha afirmado. El empresario añadió que "no planean despidos". "Nunca hemos despedido y nunca vamos a despedir", dijo. "Que todos sepan que pagaremos todo cuanto corresponde y que, si no lo hacemos, nos pueden repudiar, desearnos lo peor y pedirnos cuanto haga falta", señaló el patriarca del grupo.Y anunció que negocian con un grupo inversor extranjero su entrada en el grupo a cambio de dar 500 millones de liquidez a la compañía. "Todo es una obra orquestada por algún banco acreedor contra nosotros", ha remarcado, tras señalar que había enviado un mensaje a los 5.000 inversores que compraron pagarés del grupo. "Antes de no poder pagar a esos inversores, me pegaré un tiro. Juro por Dios que todos van a recuperar el dinero", se comprometió. Cabe recordar que, en efecto, Nueva Rumasa  realizó en los dos últimos años emisiones de pagarés que han sido suscritas por esos cinco mil inversores, según datos de la propia compañía, y con las que habría captado más de 100 millones de euros. Curiosamente, algunas de estas empresas, como Dhul o Clesa, eran las garantías para las emisiones de pagarés realizada por el grupo. También cabe recordar que la CNMV efectuó hasta siete advertencias sobre esas emisiones, en las que alertaba que no "supervisaba su rentabilidad garantizada", ya que queda fuera de su ámbito y recomendaba informarse "ampliamente" antes de suscribirlas.

Indican los expertos que la decisión de acogerse a la Ley Concursal, aunque no tiene por qué desembocar en una quiebra, trae a la memoria la expropiación de Rumasa hace 28 años por el primer Gobierno del PSOE, que aún colea en los tribunales, donde la familia Ruiz-Mateos exige 18.000 millones por lo que siempre ha considerado como un "expolio", pese a que ha ido perdiendo un pleito tras otro. "Es doloroso recordar que hace 28 años sufrimos aquello y ahora suframos esta nueva persecución", se quejaba con amargura Ruiz-Mateos. El patriarca de Rumasa y de la Nueva Rumasa actual, en compañía de sus seis hijos varones y sin ninguna de sus siete hijas, aseguró que se "pagarán tanto el capital como los intereses" a todos los que han suscrito pagarés y participaciones de empresa, a un alto interés (hasta el 10%). Nadie sabe cuántos ahorradores ni la cantidad invertida. La familia se negó por tres veces a dar ese dato en la comparecencia aunque en su página web Nueva Rumasa dice que son "más de 5.000 inversores". Según publicó Cinco Días, la familia ha captado unos 140 millones. La decisión de acogerse al artículo 5.3 de la Ley Concursal, que Ruiz-Mateos atribuye a la "bestial campaña" iniciada contra el grupo y "para salvaguardar los intereses de sus clientes, trabajadores y proveedores"; les concede un plazo de tres meses para negociar con sus acreedores y evitar declararse insolvente. Transcurrido este plazo contará con otro mes más para presentar concurso de acreedores formalmente, que a su vez prevé dos meses más de negociaciones. La decisión ha tenido lugar después de varias operaciones para captar fondos de particulares. A partir de ahora, anunció Nueva Rumasa, acometarán "una importante reestructuración que garantizará su viabilidad futura y el cumplimiento de la totalidad de sus compromisos" ya que, añaden, confían en que la situación actual es "reversible". "Durante estos años de crisis, hemos mantenido la totalidad de las compañías y puestos de trabajo" pese a la "subida de materias primas, caída de ventas, reducción de márgenes y pérdida de financiación bancaria". No obstante, reiteran, la situación del grupo se "ha visto agravada por la exagerada y constante presencia en los medios de comunicación de noticias no coincidentes con la realidad que han provocado un clima  perjudicial para las compañías del Grupo".

La banca enemiga, los medios informativos hostiles, la coyuntura desfavorable... Y algunos riesgos probablemente excesivos, su afán de opacidad y el aventurerismo propio de “la casa” , todo nos obliga a regresar a la expropiación que Miguel Boyer propició hace tres décadas. Entonces, se calculó que el grupo de Rumasa podía llegar a medio millar de empresas. Con más precisión se cuenta ahora que eran más de 400. Ahora, el conglomerado lo constituyen algo más de un centenar, 117 se  concreta, marcas que se agrupan bajo la enseña de Nueva Rumasa, aunque esta vez no están consolidadas como un holding, lo que significa que son independientes.  Es una de las enseñanzas de la primera Rumasa... Como la otra vez, todo ha empezado con impagos a la seguridad Social. Ruiz Mateos y su familia han aparecido dos días después de que la Tesorería General de la Seguridad Social advirtiera de que ya ha dado muchas oportunidades a Nueva Rumasa para regularizar su situación, y tras ordenar el embargo preventivo de bienes propiedad de sociedades de la familia Ruiz-Mateos para hacer frente al impago de las cuotas a la Seguridad Social.

Malos caminos, que Ruiz Mateos vuelve a recorrer...

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