Las dos fachadas de la iglesia de los Jerónimos que dan al Prado estarán terminadas en octubre, cuando se abra la ampliación del museo. Las otras dos han sufrido una ralentización por las discrepancias existentes con la Administración, como ha reconocido a Madridiario el arquitecto Francisco Jurado, encargado de la restauración.
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La iglesia de San Jerónimo el Real, más conocida como de los Jerónimos, está inmersa en un proyecto de restauración que incluye todo el exterior del edificio -muy deteriorado- , una nueva casa parroquial y el entorno del complejo. Las obras están financiadas por el Ministerio de Cultura, en virtud de un convenio mediante el cual el Estado obtuvo el espacio del antiguo claustro, donde ahora se erige el Cubo de Moneo, que será abierto al público en octubre. Para entonces, los visitantes podrán contemplar también la fachada principal y la más cercana al Cubo de Moneo totalmente restauradas.
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El pasado mes de mayo, el párroco de los Jerónimos, Julián Velero, aseguraba a Madridiario que, una vez finalizado el nuevo edificio de la casa parroquial, las obras de restauración se habían "paralizado", como lo demostraba el hecho de que no había "señales de obras, grúas ni andamios". Según Velero, la causa de esta paralización era "de carácter administrativo: en un primer momento se hizo un presupuesto inicial para hacerlo todo por seis millones de euros, y ese dinero se ha ido todo al complejo parroquial", por lo que era necesario aprobar una nueva partida presupuestaria.
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El arquitecto responsable de la restauración, Francisco Jurado, ha matizado, sin embargo, las palabras del párroco y señala que "las obras no han estado paradas", aunque reconoce que "terminamos la casa parroquial y lo que estuvo parado fueron las fachadas", debido a que "la Comisión Institucional de Patrimonio Histórico, Artístico y Natural (CIPHAN) quería ponerse de acuerdo con la Academia de Bellas Artes sobre algunas cuestiones". "Ello provocó una pausa en la que había poco ritmo de trabajo, pero de eso ya ha pasado tiempo". Para confirmarlo, la jefa de obra, Mayte Cortés, añade que en estos momentos "hay unos 16 obreros trabajando en la restauración".

La discusión en el ámbito de la CIPHAN se produjo, según Jurado, porque esta comisión quería consensuar con Bellas Artes aspectos como la conveniencia o no de revocar todas las fachadas, es decir, dejar el ladrillo visto o cubrirlo. "El problema es que los pináculos se caen a trozos, mientras se está discutiendo si conviene o no revocar". En su opinión, lo que está claro es que "el edificio pedía una actuación urgente".
El arquitecto confirma que la CIPHAN, en la que están representados Ayuntamiento y Comunidad, no puso problemas para que la fachada más próxima al Cubo de Moneo fuera restaurada como se ha hecho al considerar que estaba totalmente en ruinas. Sin embargo, "quieren que dejemos partes del ladrillo antiguo en las otras fachadas", explica Jurado, "a pesar de que la mayor parte de este ladrillo se puso en los años 60". "Por eso, quiero que los técnicos de la CIPHAN visiten la obra, para ponernos de acuerdo". En cualquier caso, el arquitecto deja claro que "cuando se inaugure el Museo del Prado, la gente se va a encontrar con las dos fachadas más cercanas totalmente restauradas".
Un presupuesto 'actualizado'
Francisco Jurado también asegura que el presupuesto no es tan elevado como afirma el párroco. "Más que un aumento ha sido una actualización, porque el presupuesto inicial era de 1999, mientras que las obras se iniciaron en 2004". "Además, estaba previsto revisar el presupuesto en función de las incidencias que se produjeran en el edificio, por lo que cuando hemos acabado la casa parroquial, nos hemos sentado a hablar de la actualización. No ha habido ningún cambio de criterio".
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El arquitecto, que ha trabajado en anteriores proyectos de restauración de los Jerónimos desde 1985, indica que la restauración de la iglesia "está acometiéndose a la par que las obras de urbanización del entorno, que realiza el propio Rafael Moneo", autor de la ampliación del Museo del Prado. Jurado considera que con ambos proyectos "la zona va a mejorar mucho a nivel urbano".
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Además de coordinar los trabajos de rehabilitación de la iglesia, Francisco Jurado es el autor del nuevo edificio de la casa parroquial, ya concluida. El arquitecto explica que esta casa parroquial estará conectada con el templo a través de un pasillo de cristal, lo que ha permitido liberar la fachada más próxima al Cubo de Moneo. Además, las cristaleras retomarán su protagonismo. "Antes, el claustro estaba unido a la iglesia con unas cubiertas, que además vertían todo el agua de lluvia en la iglesia y tapaban la luz de las vidrieras", indica Jurado.

El nuevo edificio de la casa parroquial, levantado tras el Cubo de Moneo, "tiene dos plantas de viviendas, dos plantas de despachos parroquiales, una capilla, un salón de usos múltiples, que ahora ocupa provisionalmente el personal del Prado, y tres plantas de garaje", ubicadas bajo tierra. El inmueble entrará en funcionamiento en unos dos meses, cuando se conecte con la iglesia.
Una iglesia con mucha historia
La iglesia de los Jerónimos formaba parte del monasterio de San Jerónimo el Real y es de estilo gótico, poco frecuente en los monumentos madrileños. Se construyó en la época de los Reyes Católicos y se convirtió en el templo donde juraban los reyes su cargo y a donde se retiraban para rezar en Cuaresma o periodos de luto. De ahí que cuando Felipe IV decidió levantar junto al convento un palacio rodeado de jardines lo llamara del Buen Retiro. Durante la guerra de la Independencia y tuvo que ser reconstruida bajo el reinado de Isabel II, en el año 1859, con planos de Narciso Pascual y Colomer.
Hasta la reciente construcción de la catedral de la Almudena, esta iglesia fue la elegida por la monarquía y la burguesía madrileña para la celebración de sus celebraciones religiosas. De hecho, en ella se han celebrado numerosos enlaces, entre los que destaca la boda de Alfonso XIII, y fue el lugar en el que se realizó la coronación de Juan Carlos I como rey de España. La planta de la iglesia, que es monumento nacional desde 1925, consta de una nave en el centro y varias capillas a los lados.