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El defensor de Aglif cuestiona las muertes suicidas de Leganés

El abogado defensor del acusado Rachid Aglif, Andreas Chalaris, cuestionó este martes las muertes de los siete suicidas islamistas de Leganés, el 3 de abril de 2003, y advirtió a la Fiscalía que en lo relativo a este suceso no existe "un saco de pruebas" sino "un saco de agujeros". "Una verdad parcial o fraguada es peor que una mentira", añadió.

El letrado se preguntó por qué no se realizaron análisis de los "pulmones a los terroristas" para comprobar si verdaderamente habían respirado gases lacrimógenos arrojados por los GEO desplegados en edificio.

Cuestionó también el motivo de la explosión y sugirió que esta pudo desencadenarse a consecuencia de un "contagio" provocado por la detonación controlada con la que los agentes abrieron la puerta de la vivienda. "Los GEO dijeron que utilizaron 80 gramos de explosivos, suficiente no para una puerta sino para el propio edificio", agregó.

"No puedo entender las declaraciones de los GEO sobre que los terroristas dispararon con ametralladora desde dentro a la vez que emitían cánticos", indicó, poniendo en duda que realmente dispararan como relataron los miembros de la policía nacional.

Chalaris destacó, además que los atentados del 11-M fueron cometidos por parte de una banda armada, bien organizada, "pero no se demostrado que actuó bajo las premisas de la religión islamista. "¿Verdaderamente existió una banda organizada de terroristas?", cuestionó y recordó que el acusado Rafa Zouhier declaró ante la sala que la única banda armada existente "es la Guardia Civil".

"Mi cliente debía ser integrante de la banda", destacó y añadió que según los hechos probados "sería injusto partir de la idea de acusar a alguien de pertenencia cuando esa banda no ha demostrado que existe". Agregó, en una nueva referencia a Leganés que se ha pisado "encima de los muertos como prueba para llegar a los que están vivos"

El abogado defensor de Rachid Aglif se refirió también a los perros guía encargados de detectar explosivos y que no reconocieron la presencia de los mismos ni en la finca de Morata de Tajuña, donde presuntamente se almacenaron y prepararon las bombas, ni en la furgoneta Renault Kangoo donde se localizó un pedazo de cartucho de Goma 2 ECO.

"Eso pasó porque simplemente no existían", dijo. Apuntó, además, la teoría, que consideró más plausible que la colocación en los trenes de mochilas-bomba por parte de distintos integrantes de la organización, de que los explosivos se colocaran durante la noche cuando los trenes se encontraban detenidos en las denominadas playas. Recordó también que en estos depósitos los vagones solo estaban controlados por un vigilante.

Críticas a Fiscalía
El abogado defensor de Rachid Aglif criticó la actuación de la Fiscalía y el resto de acusaciones populares y particulares a lo largo del proceso. Así, indicó que el Ministerio Público solo ha actuado como "acusación" omitiendo el papel de representante de la legalidad.

Su fallo primordial, en opinión de Chalaris, ha sido "el no estimar ninguno de los recursos planteados por otras partes durante la instrucción" lo cual ha generado un "unilateralismo procesal" que, dijo "ha creado nueva escuela en nuestro sistema" y ha omitido uno de los principales pilares del la Justicia: "la dualidad de los actos y las actuaciones".

Chalaris insinuó además que las acusaciones han variado su solicitud de penas en virtud de un "determinado status político", en alusión a la tregua que mantuvo la banda terrorista ETA. "Una vez que dicho status ha cambiado...el que quiera entender que lo entienda...", dijo el abogado que insinuó que este hecho provocó modificaciones en las peticiones.

El abogado se refirió también a la nueva pericial de los explosivos, que calificó como "parafernalia procesal". Explicó que se justificó su puesta en marcha por la carencia de "elementos en la instrucción" pero ha generado --dijo-- "preguntas e interrogantes inapropiados".

Chalaris aseguró que durante el proceso se han visto "cosas" que parecen "trucos de poca monta". En este sentido acusó a la Fiscalía de "fraude procesal" al aportar como prueba las confesiones de el menor conocido como "El Gitanillo" ya que además de acusar a este imputado actúa como su tutor. "Ni siquiera es prueba sino que incluso podría ser un fraude procesal", indicó.

El abogado defendió que las únicas pruebas existentes contra su defendido son las acusaciones realizadas por otros co-procesados, básicamente el "íntimo amigo" de Aglif, Rafa Zouhier y las del acusados José Emilio Suárez Trashorras.

"Lugarteniente del Chino"
Indicó, además, que se ha calificado a su cliente como "lugarteniente" de Jamal Ahmidan, alias "El Chino", en base a la existencia de contactos telefónicos con el suicida, cuando no existe ningún elemento aportado a la investigación que defienda esa teoría. "Extraña a esta parte que una persona que ostenta la calificación de lugarteniente, ni siquiera está presente en la segunda reunión celebrada en el Mc Donalds", indicó Chalaris.

Añadió que su cliente, además, "no tiene a ninguna persona por debajo de él" y "nunca ha pisado Morata de Tajuña, Leganés, el río Alberche o cualquiera de los escenarios supuestamente utilizado por la banda", destacó.

Reconoció que Aglif participó en la primera reunión celebrada en el Mc Donalds de Carabanchel y destacó que si acudió fue porque no quiso prestar su coche a su amigo Zouhier por lo que le condujo hasta el restaurante de comida rápida. "Desde entonces mi cliente no ha tenido ninguna participación", destacó el letrado.

Es verdad, concretó que su cliente "tenía amistad con El Chino", pero indicó que "no se puede acusar a nadie por eso". "No podemos usar un cadáver que ni siquiera sabemos de qué ha muerto para acusar a otras personas", agregó en referencia al suicidio de Ahmidan en la vivienda de Leganés. Por último, se refirió también a la religiosidad de su cliente y precisó que si le acusaran por seguir una determinada creencia "debería ser inocente".

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