Comida gratis para sus 26.300 empleados, pero sólo….
Un grupo de privilegiados empleados de Google van a talleres de gran tecnología
lunes 09 de mayo de 2011, 03:23h
Actualizado: 09 de mayo de 2011, 04:03h
Al margen de la comida gratis que ofrece Google a sus empleados, hay otros beneficios que ni siquiera el personal de la empresa conoce, salvo unos elegidos, como talleres de alta tecnología que son el paraíso de todos a quien le gusta arreglar cosas e innovar.
Los empleados pueden alejarse de sus computadoras y soldar, perforar y serruchar con maquinaria cara que no encontrarán en la ferretería de la esquina.
Además de diseñar cosas con obvios fines comerciales, los empleados de Google usan los talleres para divertirse: Diseñan decoraciones complejas para las fiestas, construyen gabinetes para sus casas y a veces sueñan en grande, como si fuesen ingenieros que trabajan en un avión con propulsión a pedal.
Los "Talleres de Google" fueron creados por Larry Page, quien fundó la empresa con Sergey Brin en un garaje alquilado hace 13 años. Page autorizó la apertura de los talleres en 2007 para tratar de que la compañía volviese a sus raíces.
Google, que no había hablado en público de estos talleres hasta ahora, le dio una visita guiada a prestigiada agencia informativa, luego de que Page recuperase su puesto de director ejecutivo.
Los talleres permiten ver una de las cosas que hace Page para que la monumental empresa conserve la dedicación y la creatividad de los inventores de garaje. Page está convencido de que la compañía tiene que volver a manejarse como si estuviese recién empezando para poder competir con firmas nuevas como Facebook, Twitter y Groupon.
"En Google predomina la sensación de que todo lo bueno empieza en un garaje", comentó Greg Butterfield, quien supervisa los talleres. "Larry quería generar el mismo tipo de ambiente que tenían él y Sergey cuando comenzaron... Un sitio donde se puedan desarrollar ideas".
Los talleres están abiertos a un pequeño grupo privilegiado, no a la mayoría de los 26.300 empleados de Google. Para ser admitido, un empleado debe pasar un examen que incluye preguntas como "si empleas una sierra de banda, qué velocidad debes usar para cortar aluminio?".
Hay cuatro salones ”para metales, madera, soldaduras y electrónica” escondidos en un rincón aislado de la sede central de Google en Mountain View.
Además de contar con equipo pesado, como un osciloscopio, un cortador de plasma y una sierra ingletadora, también hay juguetes para niños. Uno de los proyectos actuales incorpora bloques de Lego, el mismo material que empleó Page para construir impresoras de inyección años antes de fundar Google.
Algunos de los proyectos que surgieron en los talleres incluyen un triciclo gigante capaz de transportar 115 kilos (250 libras) de equipo fotográfico avanzado. Es empleado para abastecer el servicio en línea de mapas para aquellos sitios donde no puede pasar un automóvil.
Los ingenieros también usaron el taller para trabajar en los primeros prototipos de teléfonos multiuso que usan el software Android de Google y en otros productos en desarrollo de los cuales la empresa no quiere hablar.
La mayoría de los empleados de Google, no obstante, usa los talleres para cuestiones personales.
Las ideas que surgen son tan imprevisibles que se recomienda a los empleados que lleven cualquier pedazo de metal y demás desechos, pues tal vez le sean útiles a alguien. Durante la visita de prestigiada agencia había tirados en el taller de soldaduras un par de viejos ejes de rueda y la puerta trasera de un auto herrumbrada.
"Nunca sabes lo que te vas a encontrar aquí", comentó Butterfield.
Los talleres de Google son de uso gratis para los empleados de la firma que satisfacen los requisitos. Antes de recibir un pase, deben demostrar que saben usar la maquinaria.
De esa tarea generalmente se encarga Rodney Broome, de 63 años, quien enseña ese oficio en el City College de la vecina San José cuando no está supervisando los talleres de Google.