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11-S

Desde que en 1980 se celebró la primera Diada de la nueva era de Cataluña, hasta 2001, fecha en que se produjo el atentado de las Torres Gemelas, el 11-S era una fecha cuya principal noticia estaba siempre relacionada con las actitudes y discursos que los partidos en Cataluña realizaban con motivo de la celebración de la Diada.

A partir del 2001, y demostrando una vez más quiénes son los amos del mundo, el 11-S pasa a ser más reconocido por el recuerdo de los atentados en EE.UU., que por la Diada.

Pensando sobre el 11-S de 2007, me he dado cuenta que efectivamente en el 2001 en EE.UU. se produjeron unos terribles atentados, pero que desde entonces, pese al dinero y miembros que las organizaciones terroristas fundamentalistas islámicas tienen, en todo el territorio de los EE.UU. no se ha vuelto a producir ningún atentado.

No he podido evitar la comparación entre lo que ocurre en un país como EE.UU., y lo que ocurre en un país como España, en el cual, tras el atentado en diciembre de 2006 de la terminal de Barajas, que en su magnitud no tiene mucho que envidiar al de las Torres Gemelas, hemos sufrido varios atentados más de ETA y, afortunadamente, los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado han conseguido frustrar varios más.

EE.UU. es más grande que España, lo habitan más personas que en España, tiene muchas más etnias que España y, a pesar de todo eso, han conseguido que no haya ni un solo atentado más, mientras que aquí en España hemos estado “tonteando” con los asesinos de ETA y el resultado ha sido que, una vez más, han engañado al Gobierno español, se han rearmado, se han reorganizado y, sin apearse un milímetro de su discurso, cuando han querido han vuelto a atentar.

Pese a lo anterior, el 11-S no será sólo el recuerdo del acto terrorista, pues en Cataluña se van a desarrollar una serie de actos y manifestaciones que estoy seguro darán mucho que hablar, pero sí que quiero hacer una llamada a las imágenes que hemos visto en algunos medios de comunicación, en las cuales, seguramente para que no se pueda sentir ni molesto, ni ofendido el Dalai Lama, el señor Carod-Rovira, en la entrevista que ha mantenido con él, en su calidad de responsable de Asuntos Religiosos de la Generalitat, lleva la cata (pañuelo tradicional del Tibet que tiene una gran connotación de paz y amistad) con el máximo respeto. Qué diferencia de las gracias y fotografías que aparecieron del señor Carod-Rovira con la corona de espinas, en su estancia en Jerusalén.
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