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OPINIÓN/Víctor Gijón

De la Serna pierde la compostura

De la Serna pierde la compostura

miércoles 26 de septiembre de 2007, 18:21h
Actualizado: 27 de septiembre de 2007, 07:11h
Ha bastado un picotazo, una leve critica hecha con fundamento y una más que lógica petición de asunción de responsabilidades políticas, cese del responsable incluido, para que el alcalde de Santander, Iñigo de la Serna, pierda la compostura y rompa con su estilo gallardonil --de Ruiz-Gallardón-- para apuntarse al “y tú más” tan usado por el dúo Acebes-Zaplana.
A la petición, moderada y razonable del PRC, del cese del guardián-gerente de Mercasantander, al que le han birlado en su narices nada menos que un millón de euros, respondió ayer el primer edil responsabilizando a un concejal regionalista del desaguisado. De la Serna no sólo falta a la verdad y al sentido común en su comentario, sino que coloca el foco de la sospecha sobre su antecesor en el cargo, Gonzalo Piñeiro.

Si diéramos por bueno que el vicepresidente de Merca, el regionalista Antonio Pérez, es responsable de no haber detectado el desfalco cometido por la empleada infiel, ¿qué nivel de complicidad, por acción u omisión, le corresponde al alcalde que, en tanto que tal, ocupaba la presidencia del Consejo de Administración de la empresa publica estafada? Poner en marcha el ventilador para intentar ocultar responsabilidades propias tiene siempre el peligro de que, al final, la mierda huele y termina por señalar al verdadero responsable. Más allá de interpretaciones torticeras y acusaciones falsas, los hechos son los que son.

Primero: que una empleada de Merca, a la que el director gerente, el militante del PP, nombrado por el PP y ex alto cargo del PP, Juan José Fernández, eligió como persona de su confianza para sustituirle mientras se dedicaba a la política a quien sustrajo un millón de euros de la caja de la empresa. Segundo: que la actuación de la empleada infiel se produjo a partir del 2002 y continuó hasta el verano de 2007 en que fue descubierta. Tercero: que en 2002, pero sólo hasta 2003, Pérez si era vicepresidente –y Piñeiro presidente--, si bien dejó el cargo y los concejales regionalistas quedaron apartados del consejo de Merca a partir de que PRC y PSOE formaron gobierno en junio de 2003, momento en que Fernández, el gerente nombrado por el PP, militante del PP, regresa para ocuparse de la dirección de la empresa pública actividad que compatibiliza con su condición de diputado regional del PP. Cuarto: que ni el presidente de Merca en los últimos cinco años, también antes, Gonzalo Piñeiro, ni el director de la empresa, Fernández, ambos del PP, se olieron, ni vieron, ni supieron de que se falsificaban firmas y balances, yéndose por un agujero hacia casinos en Internet un millón de euros.

Antes estos hechos al menos De la Serna debería tener la decencia de guardar silencio. Y no de andar filtrando a la prensa amiga informaciones amañadas y mentirosas como la publicada por El Diario Montañés el domingo que achacaba al PRC la contratación de Paloma González-Tarrío, la ex directiva acusada de desfalco, hecho que situaba en 1991. Pero lo cierto y verdad es que en ese año, y hasta 1995, los regionalistas carecían de representación en el Consistorio santanderino. ¿Ha rectificado el periódico conservador? En absoluto. Claro que tampoco lo hará el alcalde que sospecha de la actuación del vicepresidente Pérez, pero pretende salvar de la quema al presidente Piñeiro.
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