El ayuntamiento declaró Barcelona 'ciudad antitaurina', pero esta decisión del consistorio no tiene nada a ver. El Grupo Balañá, que gestiona la plaza Monumental, la única que todavía está activa, pierde unos 24.000 euros en cada corrida y sólo las mantendrá durante 2007 porque ya tiene la temporada concertada.
Durante la temporada de toros, el público que acude a la plaza es una mezcla de público fiel y, mayoritariamente, turistas. Pero ello no es suficiente para hacer rentable el espectáculo rentable. Lo que sí es fijo cada domingo es la concentración de jóvenes antitaurinos en los alrededores de la plaza.
Como el invierno no es época de toros, durante la Navidad a la plaza Monumental el Grupo Balañà ha instalado un circo.
El republicano, Jordi Portabella, segundo teniente alcalde de Barcelona, no oculta su satisfacción ante los malos resultados económicos de las corridas de toros y planifica nuevos usos para la Monumental si la suspensión es definitiva. El edil de ERC quiere que los comerciantes del Mercado de los Encants, cercano a la plaza, se trasladen a la Monumental.