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Rajoy, finalmente, ya es presidente del Gobierno

Rajoy, finalmente, ya es presidente del Gobierno

miércoles 21 de diciembre de 2011, 08:19h
Muchos se siguen preguntando qué interés, qué atractivo, o qué "morbo" puede llegar a tener el cargo de presidente del Gobierno, por el que tan esforzadamente luchan algunos políticos, incluso en tiempos de gravísimas dificultades que afrontar y resolver, como son los actuales, y con  tan severos controles a su actuación. El propio Rajoy, de algún modo, contestaba esa curiosidad con dos palabras: Es reconfortante la victoria, y es también grande la responsabilidad a la que se accede. Y recordaba los muchos años que lleva  trabajando para ganarse la confianza de los españoles, y en referencia a su antecesor, José Luis Rodríguez Zapatero, le reconocía "el gran honor de ser presidente del gobierno de su país". Desde luego, bien puede decirse que Rajoy ha tenido una larga tarea, en los años de su vida pública, hasta acceder al palacete de la Moncloa y a la cabecera del banco azul del Congreso: muchos años de desarrollo de todo tipo de responsabilidades políticas: gobernador, presidente de la Diputación,  diputado, ministro de distintas "asignaturas", vicepresidente del Gobierno..., hasta su elección hace un mes y su investidura de este martes. Con anterioridad, dos derrotas que posiblemente le hicieron reflexionar si valía la pena tanto escuerzo, y finalmente, la grave competencia de formar un Gobierno del que casi todo se espera en la solución de los muchísimos problemas a los que se enfrenta la sociedad española. Rajoy, como sucede con todos quienes aspiran a la más alta responsabilidad del gobierno, se ha visto a pisar algún o mucho chapapote, y ha tenido que besar a muchos niños en las campañas electorales, y se ha comprometido a  todo cuando le ha dictado su jefe de campaña o su correspondiente asesor áulico...

También va a estar sometido a una vigilancia extraordinaria por cada ciudadano, y verá aumentados sus eventuales errores, del tipo del que destaca, por ejemplo, este miércoles, el diario El Mundo en su web: "el nuevo Gobierno, hoy "a la noche", titula malévolamente. También me constan las recriminaciones de una profesora, que señalaba a sus pequeños alumnos que "no se dice Senao, o terminao", como hace Rajoy...". El ejemplo de "la niña de Rajoy", que mencionó en un viejo mitin,  le acompañará mientras viva, como también la fama de que es un "hombre vago", por más que se le haya visto en los últimos meses con una actividad frenética y con pérdida evidente de kilos. Todo eso va "con el ejercicio del poder",  aunque también deja de tener, él y su familia, buena parte de su intimidad familiar, y "Viri" ha pasado a ser, como hasta ahora Sonsoles, la mujer a la que prestarán particulares atenciones las revistas del corazón o las de moda...

Rajoy sabe que cuanto haga, y a veces lo que deje de hacer, ocupará titulares y crónicas de prensa, radio y televisión. Todo el mundo tendrá derecho a preguntarse  por qué hizo una mención, sin venir a cuento, a las víctimas del terrorismo, en el primer minuto de su sesión de investidura, o por qué el "ni los españoles ni yo les debemos nada, señores de Amaiur", con el que contestó al portavoz de la formación abertzale. A menudo, el político busca los aplausos y la aceptación de "sus fieles" y se ve obligado a "marcar territorio"...

Pues bien, ya tenemos nuevo líder político al que hacer seguimiento detallado, a quien  vigilar acciones y omisiones y palabras y silencios. Este no es, ni mucho menos, el final de su travesía política. Rajoy también tiene sus propios "profesores", en Bruselas, Berlín y París, que ya han comenzado a apremiarle sobre la urgente necesidad de que haga realidad los buenos deseos y propósitos contenidos en su sesión de investidura. Antes de haber tomado posesión ante el Rey, el portavoz de Merkel y Durao Barroso ya estaban "metiéndole prisa". ¿Qué clase de compensación pueden tener esos continuos apercibimientos ajenos, tras la que se supone que es una carrera política con el mayor de los éxitos? ¿El coche con chófer, la posibilidad de pedir un  avión o un  helicóptero, descansar en Doñana, saludar a Carla Bruni, recibir la felicitación de Obama, viajar las cumbres de presidente latinoamericanas, a las cumbres comunitarias, a las cumbres del G-20, 21 o los que sean, en las que jamás podrá fumarse un puro, ni beber una copa de más?

Pues, enhorabuena, presidente, por su fatídica o formidable suerte. Que disfrute usted de su flamante y merecido mandato...
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