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Contra los malos gestores

Contra los malos gestores

martes 20 de marzo de 2012, 07:57h

Hoy entra la primavera, exactamente a las 6 horas y 14 minutos, y no nos resignamos, pese a los nubarrones, a depositar alguna esperanza en la estación de los brotes verdes, cuando florecen los colores sobre la piel parda de la tierra. Los poetas dicen que "la primavera ha venido, nadie sabe cómo ha sido", y que "mi alma espera otro milagro de la primavera"... También la prosa de la vida cotidiana nos fuerza a la esperanza, aunque no confiemos mucho en esa inminente recuperación económica que predica el ministro De Guindos desde el Gobierno.

     Porque del Gobierno esperamos otros hechos, como esa Ley de Transparencia que Mariano Rajoy, desde su mayoría absoluta en el Parlamento, podría proponer para su aprobación antes de la Semana Santa. Se trata de que los malos gestores que despilfarran recursos públicos puedan ser castigados con una pena proporcional a los caudales defraudados, algo que se incluiría a todos los efectos en el Código Penal. De ese modo, se cumpliría lo que la sociedad lleva años exigiendo: que los ladrones de guante blanco sean condenados, además de a las penas de privación de libertad que determinen los tribunales, a devolver lo robado, además de sanciones económicas porque el bolsillo es la víscera más sensible en el cuerpo de los malhechores. Esa Ley de Transparencia -que sería un buen regalo de la primavera- también recogerá castigos para los malos gestores que incumplan los límites de déficit o de endeudamiento.

    Y, entre los posibles condenados, gobernantes autonómicos, alcaldes, concejales que se ponen las normas "por montera" y comprometen inversiones sin contar con dinero para ellas.

    En España hay ayuntamientos que tienen gastado el dinero de varias generaciones de lugareños...; municipios en que, haciendo cuentas, cada ciudadano debería a las arcas públicas el salario de varios años... De ahí vienen las trampas, los maquillajes, los trucos, las malversaciones y, al final, la quiebra de las arcas consistoriales. En fin, que entran en vías de extinción alcaldes o  concejales que han construido un puente donde no hay río, o una segunda casa de cultura cuando la ya existente apenas tenía público. Eso, por el bien de todos, se va a perseguir, se va a acabar, y ojalá muy pronto, posiblemente en los próximos días.

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