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Miembro de Democracia Real Ya
Miembro de Democracia Real Ya

A D. Arturo Fernández

viernes 23 de marzo de 2012, 17:58h
Respondiendo a D. Arturo Fernández,  presidente de la patronal madrileña sobre el artículo que publicó en este mismo diario.
 
Señor Fernández, tiene usted razón cuando habla de empresas que ante situaciones de retroceso, no pueden asumir el coste de despido de plantillas veteranas, igual que la tiene cuando habla del sector de la construcción y competitividad, sin embargo, bajo mi punto de vista, comete un tremendo error de contenido y fondo. 
 
La crisis internacional, no la originó el conjunto de  empresarios tratando de sacar adelante sus negocios, la originó un sector muy concreto que como muy bien sabrá, se basa fundamentalmente en la especulación para enriquecerse, sin producir nada a cambio. Hablo, como no, de la banca, con el "mercado de derivados" a la cabeza. Mercado, por cierto, que sigue hoy día sin regulación efectiva, y en este sentido, es sorprendente que se plantee como problema una legislación laboral que sin embargo, permitió hablar al anterior gobierno de pleno empleo entre sus objetivos, y que es la misma,  que había cuando la economía española crecía hasta convertirse en la octava economía mundial.
 
No podría estar más de acuerdo con usted en el asunto del ladrillo, un sector empresarial, que purga ahora los abusos cometidos, sin embargo, aunque todos ustedes conocían el desenlace de la orgía del cemento, ninguno pidió control sobre la misma. Sorprende que agotado el motor económico del país, las políticas actuales del gobierno en vigor,  reduzcan o eliminen las ya de por sí pírricas partidas para  I+D.
 
La competitividad no puede basarse siempre en abaratar la mano de obra o disminuir los márgenes de beneficio. Eso, tiene un final muy corto. ¿Hasta qué punto podría usted disminuir los márgenes de beneficio de sus empresas para hacerlas competitivas? ¿Cuál es el límite? Entiendo que el trabajo, utilizado como herramienta, debería perseguir el objetivo de una vida lo más digna posible, y no la generación de estamentos sociales cada vez más separados entre sí, ni mecanismos de dominación sobre los ciudadanos. Los mismos objetivos que deberían perseguir (a mi sencillo entender) la economía y otros inventos humanos, y que sin embargo, como vemos estos días, son utilizados como forma de control sobre las personas y los estados.
 
En cuanto a los sindicatos, y sin menosprecio de sus integrantes,  (muchos de ellos gente digna y comprometida), basan una parte importante de sus ingresos en las subvenciones que perciben del mismo gobierno que promueve los recortes, y sin poder afirmarlo, si pienso que tal vez, eso explique los motivos por los que todas sus acciones se realizan siempre cuando los recortes han tenido lugar, y no antes, para tratar de prevenirlos.
 
Si fuerzan ustedes una disminución de salarios, o una inseguridad laboral creciente, lo único que provocarán será una disminución del gasto. (Quien gana poco, no puede gastar mucho) que repercutirá en un descenso del consumo y por tanto, menores ventas para todos. Confío en que sean capaces de ver más allá de lo inmediato, porque lo inmediato, como bien sabe, son unas previsiones catastróficas para el transcurso de este año.
 
Se trata de avanzar hacia una sociedad donde todos podamos vivir mejor, no de eliminar las seguridades conseguidas durante los últimos treinta años.

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