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Despedida y cierre

Despedida y cierre

lunes 23 de julio de 2012, 07:53h
La Bolsa se hunde en la miseria, la prima de riesgo se coloca por encima de los seiscientoss puntos, Valencia y otras comunidades piden ser intervenidas y Andalucía, que está para el arrastre, continúa dando dinero a proyectos internacionales de solidaridad como si nos sobrara. Esto está para exiliarse, para hacerse el sueco y para echarse una siesta eterna de la que no despertarse en siglos. Dios que país, que .paisaje y que paisanaje. Uno quisiera estar sumido en el sueño eterno del que no quisiera despertarse en siglos porque cada día es peor al anterior, cada mañana más triste que la que le precede, cada jornada nos depara nuevos sustos mayores que los anteriores. Esto es un vivo sin vivir en mi, que decía Santa Teresa. Uno ya no sabe a qué carta quedarse. Comprende, que ya es tener comprensión, que Rajoy tenga que adoptar duras medidas que nos afectan casi siempre a la llamada clase media que es quien siempre paga el pato de todos los platos rotos de la crisis; uno entiende que haya que ajustarse el cinturón hasta quedarse con un tipito de coca-cola, uno incluso llega a entender que la herencia recibida de los despilfarradores gobiernos de Zapatero es tan enorme que no nos queda otro remedio que apechugar con los recortes para intentar salir del pozo. Lo que no entiendo ni comparto es que todos, desde los agricultores a los funcionaros y desde los autónomos a los trabajadores por cuenta ajena, tengamos que restringir gastos, mientras los verdaderos culpables de la crisis, que no son otros que los políticos y los banqueros, continúen chupando del bote y viviendo, muy bien por cierto, a costa de los impuestos que les pagamos todos los curritos de turno. Esta maldita crisis está dejando en evidencia que no es posible mantener un Estado mastodóntico con diecisiete autonomías, diecisiete gobiernos y diecisiete parlamentos y con más de trescientos mil políticos que viven del erario público. Si hay que recortar, recortemos también la gigantesca estructura política que nos hemos dado y volvamos a la realidad simplificando los organismos oficiales. Si como dice Montoro "no hay dinero", el pueblo está deseando ver que no hay dinero tampoco para pagar indemnizaciones millonarias, dietas y coches oficiales, para costear organismos innecesarios como el Senado o las Diputaciones provinciales, y para abonar duplicidades de gestión como las que se dan un día sí y otro también entre el Gobierno central, las comunidades autónomas y los ayuntamientos.

Entiendo que los funcionarios esté cabreados porque el Gobierno se ha cebado con ellos a la hora de recortar gastos. Pero seamos consecuentes y pongamos las cosas en su sitio. Es duro que te recorten el sueldo un diez o un veinte por ciento, es duro que te dejen sin la paga extra de Navidad, es duro que te quiten la mitad de los "moscosos", pero es mucho más duro que te dejen tirado en la calle a los cincuenta años con cuatro duros de indemnización y con una hipoteca por pagar y una familia a la que mantener. Y esto ha estado pasando, con la anuencia y la complicidad del Gobierno de turno, durante los últimos cinco años. La pregunta que nos hacemos muchos es ¿qué preferiría usted, que le recortaran el veinte por ciento su sueldo o que se viera en las colas del INEM?, ¿que le dejaran sin paga de Navidad o que tuviera los escasos mil euros del paro para los gastos familiares de las entrañables fiestas? ¿que le quitaran la mitad de los dieciocho días anuales de asuntos propios o que todos los días del año fueran de asuntos propios porque no tiene dónde trabajar? La cuestión no es baladí, sobre todo cuando más de cinco millones de españoles están en estos momentos sufriendo en sus carnes y en las de sus familias la lacra del paro. Y clama al cielo que los sindicatos, que apenas han movido un dedo cuando se cerraban empresas, cuando se hacían expedientes de regulación de empleo subvencionados por el Gobierno o las comunidades autónomas y cuando se ahogaba a los autónomos, se pongan ahora al frente de la pancarta, junto a algunos políticos socialistas, pidiendo responsabilidades. A quien habría que pedirle responsabilidades es a los sinvergüenzas de Cándido Méndez y Toxo por haberle hecho el juego sucio a unos políticos de los que recibían (y siguen recibiendo) millones de euros anuales en pago a los servicios prestados.

No sé si ésto tendrá solución, pero va siendo hora de que la sociedad civil agarre el toro por los cuernos y ponga las bases de una nueva estructura política más acorde con los tiempos que vivimos. Y esa nueva estructura pasa por acabar de un plumazo con más de la mitad del actual sistema,  recortar a la tercera parte el actual número de nuestros políticos y despojarles de todos los costosos privilegios de los que gozan. Mientras eso no se consiga, continuaremos pagando los platos rotos los mismo de siempre: usted y yo.
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