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Chipre y los depósitos bancarios

Chipre y los depósitos bancarios

lunes 18 de marzo de 2013, 11:34h
El 15 de marzo finalizaba realmente un Consejo Europeo cuyas Conclusiones llevaban fecha del 14 de marzo, pues sin duda se quería con este anticipo de conclusiones alejar el Consejo Europeo de un tema candente, el rescate a Chipre que se iba a debatir en el Consejo de Ministros de Economía y Finanzas de la eurozona precisamente el día 15 y resolver en la madrugada del día 16. Sin embargo nadie duda que aunque el Consejo Europeo ha tratado de alejarse de la gran responsabilidad que respondía a los líderes europeos, esto realmente no se ha conseguido, la decisión tomada por Ministros de Economía afecta a la cabeza institucional de la Unión

Los Ministros de Finanzas de la eurozona resolvieron en aquella madrugada grabar con un impuesto de entre 6,75% y el 9,9% a los depósitos en cuentas chipriotas procediéndose a congelar esta cantidad hasta aplicar este nuevo gravamen el próximo martes. Es lo que han llamado un compromiso temporal y limitado que junto con otras exigencias posibilitaron que el eurogrupo aprobará una ayuda de 10.000 millones de euros para evitar la bancarrota de este país.

Escribimos este articulo cuando hoy, lunes 18 de marzo, está previsto una votación en el Parlamento de Chipre sobre el acuerdo de los Ministros de Finanzas del eurogrupo mantenido en la madrugada del sábado, una decisión chipriota que será muy difícil y para la que se requiere el voto favorable de 29 de los 56 Diputados que forman el hemiciclo, es decir, varios diputados que sumen a los 20 escaños del Partido Conservador supuesto que estos sigan las instrucciones o el compromiso del Primer Ministro. En todo caso la indignación de los ciudadanos chipriotas es absoluta y evidentemente se traslada a su condición de ciudadanos europeos. Esta es una decisión repetimos que afecta a todos los ciudadanos europeos.

En cualquier caso la decisión tomada por los líderes de la Unión Europea, no debemos remitirnos tan solo al eurogrupo, debe considerarse extrema en la medida en la que afecta al elemento más trascendental del sistema financiero, la confianza de los depositantes, causando muy graves e irreparables consecuencias que nos sugieren realizar algunas referencias teóricas. Ante todo debemos partir del origen de la relación entre banco y usuario, es decir del contrato de depósito suscrito entre ambos. El contrato de depósito se basa, como es bien sabido, en la confianza que tiene el depositario sobre el depositante en relación a la cosa depositada, confianza que hace que el depositario prefiera que la guarda de la cosa recaiga en una tercera persona, en la que confía más que en sí misma para esta tarea.

En el depósito bancario de dinero, el depositario es una entidad financiera bancaria y el bien depositado, como su nombre indica, efectivo, que se deposita en dicha entidad en su condición de custodio especializado en este tipo de activos. Por tanto, podemos afirmar que el depositante en el contrato de depósito bancario de dinero no tiene la condición de inversor, es decir, no pretende en principio la asunción de un riesgo a cambio de una rentabilidad. La existencia de depósitos remunerados no altera esta relación, en la medida en la que el depositante no acepte un riesgo a cambio del interés, normalmente bajo, pactado. De aceptarse un riesgo se alteraría la naturaleza del contrato, que dejaría ser un contrato de depósito bancario de dinero para convertirse en otra relación jurídica.

Pues bien, es evidente que la seguridad del depositante es clave para que el depósito se realice, es decir, el elemento "confianza" es más relevante en este contrato que en otros en los que, por ejemplo, el prestador del servicio pretende desarrollar una obligación más compleja. Guardar dinero no parece, prima facie, una actividad tan difícil de cumplir. Solamente tenemos que preguntarnos a nosotros mismos si estaríamos dispuestos a que el custodio de nuestros ahorros fuera una entidad que puede perder los mencionados con mayor facilidad que nosotros mismos. Probablemente, en ese caso, más de uno de nosotros decidiría utilizar un colchón para esconder el dinero debajo o comprar una caja fuerte en lugar de utilizar una entidad financiera.

Sentada esta cuestión, a todas luces evidente, es necesario reflexionar sobre el sistema de reserva fraccionaria en el que se basa el sistema financiero mundial. En términos coloquiales, los bancos pueden prestar más dinero del efectivo que tienen en depósito como consecuencia de la aplicación de la normativa bancaria. De esta forma, si se produce una retirada en masa de los depósitos de un área financiera, los bancos de dicha área no podrían atenderla, generando el correspondiente pánico y subsiguiente crisis financiera.

Como señalan Diamond y Rajan, la manera de evitar crisis financieras es estabilizar a las entidades que constituye el núcleo del sistema financiero, los Bancos. La mayoría de las crisis bancarias se producen por la existencia de pánicos que ponen de manifiesto la imposibilidad de las entidades financieras de devolver los depósitos, contraídos a corto plazo, ya que estas posiciones y el dinero Bancario generado se encuentran invertidos a medio y largo plazo.

Precisamente, para evitar el pánico se crean los Fondos de Garantía de Depósitos, a través de los cuales se quiere evitar que los depositantes entren en un estado de pánico y corran a retirar sus depósitos de las entidades financieras en casos en los que se produzca una alarma, ya que el Fondo cubre, al menos hasta una determinada cuantía -100.000 euros en nuestro país- las posiciones de los depositantes.

Expuesta la teoría vayamos a plantearnos algunas cuestiones referidas a la decisión que se ha tomado en este Consejo ECOFIN del eurogrupo. En primer lugar, ¿Qué ocurre en Chipre cuando los sacrosantos depósitos de este país, resultan afectados?. Como consecuencia de perder el correspondiente dinero, el depositante del sistema financiero Chipriota, resida donde resida, pierde la confianza en dicho sistema financiero. Que jurídicamente se articule a través de un impuesto, tasa, por la quiebra de la entidad financiera o del país, no afecta esta conclusión. Las colas de depositarios pretendiendo sacar sus ahorros de los bancos chipriotas así lo atestiguan.

¿Qué ocurre en el ámbito de la Unión Europea? Debemos partir de un supuesto. No se trata de una buena noticia para la Unión, ya que la UE ha propuesto esta medida en un país miembro y a unos ciudadanos que son tan europeos como los demás y por tanto, se diga lo que se diga, se ha creado un precedente. Esto es una cuestión fáctica y no negociable si se ha hecho en Chipre con el consentimiento de los demás Estados, en un futuro, se puede plantear para cualquier otro y como minino es un aviso a navegantes y ya sabemos a quienes.

En todo caso, ¿España resulta afectada?. Por supuesto y con mayor intensidad que otros países de la Unión. Cuanto más débil sea la situación económica del país de la Unión Europea, más afectará negativamente esta medida. Es decir, cuanto más prima de riesgo tenga el país de la Unión, más se incrementará por esta decisión. Por tanto, probablemente, países como Alemania será los menos afectados, países como Reino Unido que no apoyan la moneda única se sentirán más cómodos y hasta más beneficiados. Otros sistemas financieros no europeos podrán beneficiarse y los Estados como Rusia, que apoyaban las finanzas chipriotas sufren un quebranto. La primera lectura es que pierde el ciudadano chipriota que es tan europeo como los demás y consecuentemente que perdemos todos los ciudadanos europeos. La segunda lectura es que pierde Europa en su conjunto y lo peor es la división que una vez más se refleja, por un lado aparece Alemania, Austria, Finlandia y Holanda y por otro se encuentra la Europa del Sur. Francia parece desaparecida. La tercera, y no la última, es que esta decisión inevitablemente debilita al sistema financiero de los Estados de la Unión y consecuentemente a sus instituciones financieras. El Nobel Paul Krugman, ha dicho que es como si los europeos pusieran luces de neón en un letrero en griego e italiano que dijera "es el momento de sacar el dinero de vuestros bancos". Para calmar a los socios europeos Alemania va a ser más flexible en cuanto a los objetivos del déficit pero el precedente que impone va pasar una enorme factura sino significa realmente que se abandona el verdadero proyecto europeo en plena crisis para buscar otros objetivos, entre ellos el deseado mercado común trasatlántico, algo que llenaría de contento a los británicos y de decepción a los europeístas. Pasaron los Idus de marzo y han dejado una profunda herida. Come september. Alguien está esperando otro escenario.

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Rogelio Pérez-Bustamante

Catedrático Jean Monnet ad personam

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