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Realizan el trabajo

Astronautas montaje más difícil en la historia

lunes 29 de octubre de 2007, 22:06h
Actualizado: 31 de octubre de 2007, 00:36h

Los empleados de la NASA lo siguen llamando “caminata espacial”, aunque sólo por costumbre, porque los expertos de la agencia estadounidense saben muy bien que se trata de un trabajo realmente pesado y no de un paseo.

Los astronautas del “Discovery” permanecerán un promedio de seis horas en el espacio abierto en sus cinco “caminatas”, durante las cuales tienen que trasladar piezas de 17 toneladas de peso, acoplarlas al milímetro en la ISS, montarlas y ponerlas en funcionamiento.

“Es el trabajo de montaje más difícil en la historia de la ISS”, afirma un miembro de la NASA. Los posibles problemas y errores están previstos al detalle. Porque en el espacio ocurre lo mismo que en la Tierra: siempre hay algún percance. Y a menudo allí donde uno menos se lo espera.

“Respiraremos aliviados sólo cuando hayamos terminado”, afirma Kirk Shireman, uno de los responsables de la agencia espacial para las salidas al exterior.

La tarea más complicada es el traslado de un enorme mástil con paneles solares hasta un extremo de la ISS. “Pesado como un autobús”, dicen los expertos, y los medios lo llaman “una torre monstruosa”.

Las labores de traslado durarán tres días, en los que el brazo robot de la ISS y el del “Discovery” se pasarán uno a otro varias veces la pieza de toneladas de peso en una difícil “coreografía” (”New York Times”).

Hasta mañana martes, cuando los paneles serán montados en su nuevo sitio, no se sabrá si la misión ha tenido éxito.

“Primero tenemos que apagar todos los sistemas electrónicos (de los paneles), todas las computadoras, toda la iluminación, la calefacción”, explica uno de los responsables de los trabajos en el espacio exterior, Scott Parazynski.

“Entonces entran en funcionamiento las grúas”, añade en referencia a los brazos robot. Otro de los problemas es que los astronautas no podrán ver todo el tiempo de forma directa lo que están haciendo con las grúas -que manejan a control remoto- porque en algunos momentos trabajarán en un ángulo muerto.

Además está la presión del tiempo, porque sin la calefacción la tecnología de la torre que sostiene los paneles solares podría congelarse muy rápido en medio de las heladas temperaturas del espacio.

“Una de las cosas que me encanta de la NASA”, relata Parazynski, “es que planeamos tener éxito, pero también estamos preparados para los fallos”.

Y los tripulantes podrían tener que hacer uso de los preparativos para una crisis: Desde hace tiempo la tripulación de la ISS está preocupada por sospechosas vibraciones en el sistema de giro de otro par de paneles solares. Nadie sabía bien qué pasaba, hasta que un astronauta lo inspeccionó el domingo y descubrió que la juntura tiene un desgaste inusual y virutas de metal.

“Esto no es normal, los metales están rozando unos con otros”, indicó el astronauta Dan Tani, quien revisó el mecanismo de rotación. Este sistema es importante para que los paneles puedan ser girados de manera exacta de modo de garantizar el suministro de energía, fundamental para la supervivencia de la ISS.

En caso de que el problema no pueda ser resuelto pronto, la NASA está preocupada por las posibilidades de seguir ampliando la ISS.

Los expertos señalan que sobre todo los laboratorios necesitan mucha energía, y por tanto hay prisa porque el 6 de diciembre tiene que sumarse a la ISS el laboratorio europeo Columbus. Entonces, los duros trabajo en el espacio abierto continuarán.

 

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