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Hasbeo quem fugiam (Segunda Parte)

Hasbeo quem fugiam (Segunda Parte)

viernes 03 de mayo de 2013, 15:17h
El Presidente Perpetrado dice estar muy satisfecho (sic) del trabajo de sus ministros. La EPA dice que hay 6,2 millones de parados, 2 millones de familias sin ingresos, que la generación mejor y más preparada de la historia no puede trabajar.

Ese conformismo mediocre de Rajoy se expande entre todos como un cáncer: esta misma semana he recibido una comunicación en la que alguien me afea ser crítico con los escritores mediocres.

El libro de matemáticas que en mi etapa se estudiaba a los doce años ahora se estudia a los catorce para obtener mejores resultados en las mediciones: en vez de enseñar más y mejor a nuestros chicos, Wert les baja el listón de exigencia para que haya más que lo superen. Es como si para correr los mil metros lisos los españoles midiéramos los tiempos de 800.

El esfuerzo es un puntal necesario del sistema. El esfuerzo hace que los mejores asciendan por méritos propios, la pereza del mediocre provoca subir por bajar a los demás pero es un espejismo.

Los mediocres que mandan están haciéndonos descreer de la importancia de la exigencia. Citius, altius, fortius no es solo un latinajo a repetir cada cuatro años con el fin de la Olimpiada y el inicio de los Juegos. Citius, altius, fortius es la esencia del esfuerzo, del trabajo continuo del que el presidente y su gobierno huyen escaldados y de lo que se sienten orgullosos (sic) porque les basta con vegetar: tiran la toalla, entierran el talento que en forma de mandato electoral les otorgamos al elegirles.

La chapuza y la mediocridad parecen nuestra condición como sociedad y debemos desprendernos de ambas. Hace algunos años Cataluña lanzó una campaña cuyo leit motiv fue "la feina mal feta no te futur; la feina ben feta no te fronteras" (El trabajo mal hecho no tiene futuro, el trabajo bien hecho no tiene fronteras). Tal es el único camino y muchos conciudadanos  nos muestran en esta España de dolor que somos más capaces que nadie: lee a Bruno Traben-Mitbe en Good news are no news.

Tenemos que reencontrarnos con el valor del esfuerzo, del repaso, del boceto y del borrador. En oriente invierten mucho esfuerzo en aprender a servir el té o a escribir con pincel o a dar patadas contra un saco: la práctica hace al maestro, todos lo sabemos.

¿Cómo se puede publicar 288 libros cada día en España, 12 por hora, uno cada cinco minutos? ¿Cuánta basura, cuánta bazofia se esconde entre ellos? ¿Cómo puede nadie considerar a la insensata de Borja restauradora o artista solo porque en su desbarro tomó la paleta y los pinceles y acabó siendo el hazmerreír del planeta? ¿Cómo puede haber periodistas que cometan faltas de ortografía o titulares con tanto solecismo por anfibología que lo mismo significan una cosa que su contraria? Esta maldad ensalzada empaña y diluye los logros de quienes verdaderamente los consiguen y son legión en un país de genio y emprendeduría.
Los ejemplos se reproducen por doquier: uno que contesta la línea de emergencias del Samur pone en duda las denuncias que le hacen y hunde la reputación de una institución excelente; a muchos actores españoles no se les entiende pero tenemos los mejores actores de doblaje del mundo. Algunos policías infringen la ley para hacer fotos con su rádar y otros circulan sin cinturón y zascandileando delante de una webcam dejando mal a todo el cuerpo. La mayoría de políticos no contestan preguntas y la excepción se vuelve norma hasta el punto de que si hubiera políticos decentes ya no los distinguimos.

Hoy Europa da dos años de moratoria a Francia y España para la reducción del déficit. Francia utilizará el extra para proseguir con sus planes de crecimiento y estímulo empresarial. En España saldrá Floriano a vociferar cualquier majadería que justifique la inacción de un gobierno de medianías. Hoy recuerdo aquella frase del presidente Barlett en El Ala Oeste para referirse a su oponente: "Un hombre con una mente calibre 22 en un mundo magnum 358." Ese es Rajoy y España está siguiendo ese pésimo ejemplo. Sacudámonos ya al perezoso y la ponzoña que nos está inoculando haciéndonos creer incapaces e impotentes cuando no lo somos.

@manuelpascua
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