Juicio al lehendakari
miércoles 31 de octubre de 2007, 13:11h
El juez instructor del llamado caso Ibarretxe, Roberto Saiz Piñeiro, decidió ayer abrir juicio oral contra el lehendakari, Patxi Lopez y Rodolfo Ares – lideres del PSE – por las reuniones que mantuvieron con la cupula de Batasuna. Los acusa de ser colaboradores necesarios para que los cinco líderes de Batasuna que van a ser juzgados con ellos -Otegui, Juan Petrikorena, Rufi Etxebarria, Pernando Barrena y Olatz Dañobeitia- cometieran en su día sucesivos actos de desobediencia. La decisión tiene una indiscutible relevancia ya que sienta en el banquillo a la máxima autoridad institucional de Euskadi, con las repercusiones que conlleva una iniciativa de esa transcendencia. Puede discutirse si es o no es oportuna la decisión del juez, sobre todo metidos de lleno en esta larguisima campaña electoral que ya estamos padeciendo, pero, dejando al margen cualquier otra consideración, parece que Roberto Ruiz Piñeiro ha hecho lo que ha hecho porque ha creido, en conciencia, que es lo más ajustado a derecho. Los socialistas así lo han entendido y han mostrado su disconformidad con esta decisión circunscribiendola unica y exclusivamente al ámbito de lo jurídico, recibiendo la comunicación judicial de abrir juicio oral a sus dos máximos responsables “desde el máximo respeto a las decisiones judiciales” e insistiendo que tanto Lopez como Ares “cumplieron con la obligación política de trabajar para lograr la paz en el País Vasco”.
La afirmación del Gobierno de Ibarretxe de lo que se va a dirimir es un “juicio contra la sociedad vasca” supone, sin embargo, una interesada manipulación para propiciar un enfrentamiento entre “la sociedad vasca” que los nacionalistas dicen representar y la resolución del Poder Judicial legalmente constituido. La habitual aspiración de los nacionalistas siempre ha sido apropiarse de todas las señas de identidad de la población. La propaganda del régimen que lidera Ibarretxe siempre ha considerado que no hay más vasco que quien presume de lo tenaz que es nuestro lehendakari, prefiere un abertzale trastornado a un español equilibrado, sintoniza radio Euskadi desde que se levanta hasta que se acuesta, enarbola jubilosamente la ikurriña tras cada orgasmo, apuesta en las competiciones deportivas del batzoki, firma manifiestos en pro de la selección de fútbol euskaldún, saca a relucir a Franco cada vez que se habla de España -con perdón- propugna que “el derecho a decidir” es el primer mandamiento de la fe sabiniana y se entusiasma con los presentadores de los teleberris – tan jóvenes, tan higiénicos, tan bien adoctrinados... Pero, más allá, de la obligación de la Magistratura a conducirse, en este juicio, con la máxima claridad y coherencia, procurando la unidad de criterio que requiere toda actuación susceptible de controversia pública, el principal problema de Euskadi no es este juicio al lehendakari, sino lo que en su dia escribiera Josep Pla respecto a la politica nacional: “En España nunca se gobierna por alguna cosa, sino que se gobierna contra alguna cosa; nunca se gobierna integrando, sino diferenciando”. En Euskadi esta frase resulta tan cotidiana que aburre.