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OPINIÓN/Víctor Gijón

La zorra y las costumbres

La zorra y las costumbres

Dice el refrán que antes pierde la zorra el rabo que las costumbres. El PP en el Ayuntamiento de Santander se pasó los últimos cuatro años en bronca permanente con el Gobierno regional. Para algunos era la impronta personal de un alcalde, Gonzalo Piñeiro, cuyo especial carácter se imponía para convertirse en estrategia de partido.
Una interpretación que tomó cuerpo cuando su sucesor en la Alcaldía, Iñigo de la Serna, inició su andadura ofreciendo diálogos varios y palabras amables. Cierto que algunos de sus colaboradores pronto se apartaron de la doctrina oficial y siguieron utilizando el trazo grueso para descalificar a la oposición municipal. Pero la realidad se impone sobre las imágenes construidas por los especialistas en marketing.

De la Serna no ha cambiado sustancialmente la doctrina Piñeiro, aunque hay que reconocer que la envuelve en celofán, mientras que su predecesor gustaba de utilizar el papel de estraza. De momento ya se han abierto las primeras escaramuzas, demostrando que para el alcalde santanderino del PP los acuerdos pasan porque los demás acepten sus posiciones. Para el resto de los casos la respuesta es siempre la misma: victimismo.

De la Serna es víctima de Economía cuando le ofrece 8,5 millones de euros, pero no un millón y medio más que irá a parar a Torrelavega. Víctima de Industria por negarse a pagar el déficit del TUS, originado por la pésima gestión del PP. Víctima de la Autoridad Portuaria por no dejarles hacer y deshacer en el Puerto de Santander, con lo bonito que hubieran quedado el bloque de apartamentos y un puerto deportivo en San Martín.

Víctima de Medio Ambiente porque, aunque paga la mitad del Parque de las Llamas, pone ciertas condiciones, de pura lógica, para seguir apoyando económicamente el proyecto. Víctima si no se le acepta la carta a los reyes magos que es su propuesta de Estatuto de Capitalidad. Victima, cuando después de años y años de gobierno municipal del PP se pone en marcha la recuperación del espacio ferroviario, con un inversión de casi 400 millones de euros, pero Fomento dice no a pagarle además la reordenación en superficie, que es competencia exclusiva municipal.

Y no víctima sino verdugo del proyecto Moneo, que sigue parado a pesar de que el Gobierno regional cumplió su parte del trato al retirar el PSIR ante la promesa de De la Serna de desbloquear la concesión de licencia para la construcción de la nueva sede del Gobierno en Puertochico.

 De la Serna utiliza el victimismo de la misma manera que lo hizo Piñeiro, aunque las diferentes personalidades hagan más amable el discurso del primero que lo que fue el del ex alcalde. Pero no nos engañemos. De la Serna sólo llegará a acuerdos allí donde vea posibilidad de sacar réditos político-electorales para el PP. Todo lo demás son fuegos de artificio
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