Tras revisar el contenido de las cintas de las cámaras de seguridad del edificio judicial, la Ertzaintza comprobó que dos encapuchados habían ocultado un segundo artefacto explosivo dentro de una papelera. La Consejería de Interior del Gobierno vasco no duda de que se trataba de una "bomba trampa" que tenía como objetivo matar a los agentes y artificieros participantes en el operativo. Su temporizador estaba programado para que estallase 20 minutos después del primer artefacto, aunque finalmente no lo hizo por un fallo en su montaje.
La de ayer es la tercera actuación de ETA en Vizcaya desde la ruptura de la tregua en junio pasado. El Gobierno vasco, los sindicatos y todos los partidos, a excepción de ANV y la ilegalizada Batasuna, expresaron su condena y exigieron a la banda terrorista que ponga fin a su existencia. En un comunicado, la Consejería vasca de Interior señala que este intento de atentado muestra "la enorme cobardía de quienes lo han ejecutado y de quienes no lo van a condenar y despreciar".