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'De Justicia...'

"De Justicia..."

viernes 21 de marzo de 2014, 20:57h
Se va Adolfo Suárez González, ya se había ido cuando vivió el fallecimiento de su esposa, también se había ido viendo morir a una de sus hijas; se va Adolfo Suárez y ya somos un poco más huérfanos todos los que creemos en un estilo diferente de hacer política, en una manera diferente de entender la política, en un modo diverso de aunar voluntades en pos de un objeto común y concreto.

Se va Adolfo Suárez y no sólo de la presidencia del Gobierno como en los primeros días de aquel lejano 1981; esta vez se va más allá de las bambalinas del mentidero social, un poco más allá de la tramoya electoral, se va y nos deja un legado enorme que puede traducirse en la palabra ilusión.

Ilusión porque así se sentía en la calle durante los años de la transición, cuando casi todo estaba por hacer, cuando las instituciones nacían con un prometedor futuro y sin cargas ni deudas que soportar, cuando apenas asomaba el pecado original que ahora parece pesar sobre el sistema.

Ilusión porque con su semblante sereno, que no de tahúr, capaz de calmar los ánimos más exaltados supo encabezar un proyecto alejado de maximalismos y excesos; ilusión porque con Adolfo Suárez a la cabeza una pléyade de hombres auténticos, íntegros en su mayoría y con formación no sólo académica se auparon en puestos de responsabilidad con el objetivo de ir hacia adelante.

Se va Adolfo Suárez y en el corazón de algunas personas su marcha se siente como se siente la marcha de un padre conciliador, de gestos firmes y a la vez amables, con carácter pero con grandeza de espíritu.

Es fácil dejarse llevar por la nostalgia de los logros sin detenerse en los fracasos que existen en la vida de todo hombre; tendemos a dejarnos llevar por la melancolía cuando alguien grande se va, pero si quien se va tiene la talla humana de quien fue nuestro primer Presidente del Gobierno de la Nación tras el fin de la época franquista lo verdaderamente difícil es no rendirse a su carisma.

Coraje frente a la adversidad, vocación de servicio, tenacidad ante las dificultades, honradez y no sólo honestidad, ilusión por contribuir a la construcción de una mejor España, se va Adolfo Suárez aunque ya nos había dejado tiempo atrás, LARGA VIDA a un político ejemplar.  
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