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La tuerta de Triana

La tuerta de Triana

miércoles 28 de mayo de 2014, 08:00h
Uno contempla desde Andalucía la crisis de liderazgo que vive el PSOE y cree estar viviendo un "deja vu". Lo de Alfredo Pérez Rubalcaba es la crónica de una muerte anunciada desde aquella infausta fecha en la que le ganó por los pelos la Secretaría General del partido a Carmen Chacón en el Congreso de Sevilla. Un líder de un partido que cosecha derrotas, una tras otra ni es un lider ni es nada, es un político amortizado que tiene que dejar paso a nuevas caras que, al menos, no nos recuerden a los españoles el desastre de José Luis Rodríguez Zapatero. Y, claro, lo que muchos pedían hace dos años, ha sucedido finalmente aunque para ello ha tenido que producirse un nuevo y estrepitoso fracaso electoral del PSOE en las elecciones europeas. ¿Y ahora? ¿Congreso extraordinario o primarias?¿O las dos cosas a la vez?. Pues va a ser que sí, que Congreso extraordinario en julio, nuevamente en Sevilla, que para algo se ha convertido en la capital del socialismo hispano, y primarias en otoño para decidir quién va a ser el candidato socialista que se enfrente de nuevo a Mariano Rajoy cuando éste decida convocar las elecciones generales. Y es que el PSOE necesita propaganda, pero una propaganda manipulada y constante, ser noticia a diario en todos los medios posibles, para recuperar los millones de votos que se ha ido dejando por el camino desde que Zapatero tomó las riendas del partido. Y ya se sabe que tanto el Congreso en verano como las primarias en otoño dan mucho de sí para animar las tertulias.

Tertulias y tertulianos que, incomprensiblemente, siguen colocando a Susana Díaz como la gran, y practicamente la única, esperanza blanca que le queda al PSOE para recuperar su anterior hegemonía. Porque, insisto y no me cansaré de repetir, que Susana es un bluf. Dice el refrán español que en el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Y Susana es la tuerta de Triana, digan lo que digan sus compañeros y la claque de las tertulias. Alguien que ha aprovechado las circunstancias para ascender como la espuma y convertirse, de la noche a la mañana, en la gurú imprescindible de la izquierda. Le ha bastado simplemente con asistir a una docena de actos, epatar con algún discurso demagógico y poner cara de niña buena. Que alguien me lo explique, que yo sigo sin entenderlo.

Aquí, en Andalucía, Susana lleva ya casi nueve meses presidiendo la Junta y todavía no ha dado a luz ni una sóla de las tan cacareadas promesas de regeneración, desarrollo y clarificación que hizo en su discurso de investidura. El paro andaluz sigue desbocado de tal forma que hasta el mismísimo Papa Francisco nos ha llamado la atención sobre el 60 por ciento de desempleo juvenil que padecemos. La corrupción no sólo no ha sido erradicada de las administración autonómica sino que cada día aparecen nuevos casos como el de los falsos cursos de formación que se suman al monumental escándalo de los EREs fraudulentos, sin que, tal y como prometión en su momento, se haya devuelto y recuperado un solo euro de los robados a los parados. La educación en nuestra comunidad continúa bajo mínimos con una escandalosa tasa de fracaso escolar y la economía andaluza nos coloca entre los últimos de la fila de las regiones europeas en ingresos per cápita.

Bueno, pues pese a esos fatídicos datos que todos conocemos y que en cualquier otro sitió del mundo hubiesen provocado un varapalo considerable al Ejecutivo sociocomunista que preside Susana Díaz en cualquier cita electoral, los andaluces responden dándole su voto de confianza a esta nueva lideresa que los tiene encandilados como si fuese una de las sirenas de la Odisea. Incomprensible ¿verdad? Y no sólo eso, sino que, como nos despistemos un poquito, vamos a ver a la gran Susana dirigiendo la Junta, el PSOE nacional y lo que se le ponga por delante. Ella y sus voceros de San Telmo y San Vicente dicen que no, que la presidenta se debe a Andalucía y que va a continuar como jefa del Ejecutivo y secretaria general del PSOE-A. Pero eso son palabras que se las lleva el viento. Ya veremos qué ocurrirá si, como es previsible, son muchos los dirigentes socialistas que le piden que suceda a Alfredo Pérez Rubalcaba. Ya sólo nos faltaría que fuese investida como candidata a la Presidencia del Gobierno en las primarias de otoño, que todo podría pasar. No creo que Susana, por más ambición política que tenga, se quiera "quemar" a las primeras de cambio, y soy de los que piensan que, primero, está obligada a ganar las elecciones autonómicas que le den el necesario cheque de respaldo del que todavía carece. Después, ya veremos si da o no el salto definitivo a Madrid.
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