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Ciegos, sordos, mudos

Ciegos, sordos, mudos

jueves 29 de mayo de 2014, 10:36h

A veces de tan obvias como son las cosas parecen ridículas. No sé por qué motivo cuando alguien alcanza cotas de poder, en lo que sea, pero sobre todo en la política, comienza a sufrir una metamorfosis que le altera los sentidos y le convierte en un espectro social que no reconocen ni sus más allegados. 

He conocido a muchos de esos, gente anónima que no despuntaba en nada, compañeros de instituto, de trabajo. Ciudadanos que creían en una utopia, en una mejor manera de arreglar las causas perdidas del mundo, pero que con el paso de los años, lograron su objetivo de trabajar en la política -que no en lo público- y pasaron de ser esas personas normales, como cualquier hijo de vecino, a convertirse en seres extraños, como abducidos por una prepotente fuerza maligna que les resta las capacidades sensoriales y les convierten en ciegos, sordos y mudos.

Tras el descalabro electoral de las europeas, algunos aún siguen llevándose las manos a la cabeza, tratando de que no se le despegue de los hombros a causa del descomunal cabreo. Políticos y banqueros han llamado a sus "generales" para ver que está pasando, para que les expliquen cómo un ejercito de chichinabo se presenta a las elecciones con dos meses de instrucción y se les cuela por los flancos. Rubalcaba no da crédito a tamaño despropósito, pero su prepotencia y ese sentido de superioridad que le tenía sordo, le impedía oír las voces que le clamaban que debía hacer un ajuste en sus huestes para ganar la batalla. No se puede ir a la "guerra" con advenedizas telefonistas, por muy monas y capaces que sean, con lastres como Maleni o Fernández de la Vega, con los Eres coleando en la retaguardia. Un ejercito ciego, sordo y mudo vinculado al capital, en lo que han dado algunos en llamar PPSOE ¿Y todavía buscan respuestas a lo que ha pasado?

En el otro bando tampoco es que hayan ido mejor las cosas. Los españoles somos conscientes de la necesidad de las políticas de ajuste que lleva a cabo el gobierno de Rajoy para salir de este agujero en que nos metió el manirroto Zapatero, pero al igual que ha ocurrido en la "izquierda" la chulería de los dirigentes peperos y el posicionamiento claro del gobierno con la banca, en lo que a las preferentes y cláusulas suelo se refiere, han abocado a muchos de sus votantes a declinar el voto en otras formaciones políticas y apoyar los movimientos que emplazan a las masas en la calle. Si el PP mirase uno por uno el perfil de los votantes que ha perdido, se encontraría con simpatizantes de toda la vida, con personas mayores de cincuenta años, que se han visto sorprendidos por el latrocinio de la banca y el amparo del gobierno a las políticas de las cajas de ahorro y los grandes bancos, principalmente.

También los bancos tienen la culpa de que un partido político como Podemos, pueda desestabilizar un país, que venda humo y la gente se lo crea, que ofrezca esperanzas a los que están a punto de ser desahuciados, a los que están en permanente lucha contra los bancos, a los jóvenes que han perdido toda capacidad de respuesta por parte de un gobierno ciego, sordo y mudo. 

Quizá como en otros países de Europa, aunque aquí de manera diferente, la sociedad se haya cansado de la pasividad de la izquierda y la derecha, de los que gobiernan y de los que ejercen de oposición, de los retóricos de toda la vida y de los de la sopa boba, de los que tienen aquí sus bancos y viven en Londres o Nueva York, en definitiva de todo el lastre que lleva a una sociedad a pegar el puñetazo en la mesa y a decir ¡¡basta ya!!

Probablemente alguien lo estudie y vea que en el planteamiento de Podemos hay sensibilidades y perfiles de todo tipo; gentes de izquierda, quizá de la más radical, muchos votantes del PSOE, muchos desencantados de la política, incluso muchísimos votantes de la derecha de toda la vida, puede que por aquello de que los extremos se tocan. Conozco, por diversas circunstancias, y aunque el voto sea secreto, a mucha gente que ha votado a Podemos, y ya me pueden llamar los sociólogos a preguntar que perfiles tienen, porque se quedarían helados. Mientras llama alguien, recomiendo un libro de nuestro genial José Ortega y Gasset, se titula "La rebelión de las masas", especialmente para los ciegos, sordos y mudos.

Ismael Álvarez de Toledo

Escritor y periodista

http://www.ismaelalvarezdetoledo.com

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