Como en el anuncio, la suerte ha vuelto a Sol por Navidad. Después de muchos años sin una sola alegría la popular plaza ha vuelto a celebrar este año un premio, nada menos que el segundo, vendido íntegramente en el quiosco 'El doblón de oro' . Este 37.368, que ha repartido 180 millones de euros, ha llegado "prácticamente a todos los rincones de España", según han asegurado sus dueños.
Ni a abonados, ni a vecinos, prácticamente a toda España ha vendido el quiosco de la Puerta del Sol el 37.368, el segundo premio de la Lotería de Navidad, repartido íntregramente aquí. Paco, hijo de la dueña de la administración, parecía haberse preparado para afrontar la avalancha de periodistas y medios de comunicación que han llenado en unos minutos este rincón emblemático de la capital donde los que se resistían a llegar eran los propios afortunados. "Esta es una lotería por la que pasa toda España y hemos repartido el número por todos los rincones. También hemos vendido parte por internet y tengo constancia de que el número está repartidísimo".
Un número sin abonados ni fieles, y al que no han alcanzado las superticiones, que ha devuelto a Madrid la fama de "afortunada" que le caracterizaba. "Me alegro mucho -decía Paco González- porque hacía mucho tiempo que no caía en Madrid un número tan grande y aunque es un sitio clásico y reparte a menudo premios ya era hora de que esta Puerta del Sol tan popular y conocida haya dado tanto. Me alegro de verdad por Madrid y los madrileños", aseguraba Paco.
Sin embargo uno de los primeros en reconocer su fortuna, Eduardo Sillés, adquirió dos décimos de el 37.368 hace más de un mes en Arévalo, un pueblo de Ávila "de donde es mi mujer y que imagino se había adquirido antes aquí". Eduardo, asediado por las decenas de periodistas que le rodeaban no daba crédito a su suerte. "Me ha llamado mi mujer por teléfono y no me le he creido. Repítemelo, repítemelo, y era verdad", decía. Aseguraba sentirse afortunado, "ya ves, con 84 años, como voy a sentirme", y reconocía después que aunque no es una persona supersticiona, siempre juega el siete. "¡Al menos me habrá tocado el reintegro con el Gordo!". Entre los ganadores hay también inmigrantes y numerosos funcionarios de la Comunidad de Madrid, que trabajan a unos metros escasos del quiosco.
Un negocio familiar
Hace 50 años que El doblón de oro reparte ilusiones. "Empezó mi abuela y luego se quedó con él mi madre", según Eduardo. Él y sus cuatro hermanos se encargan ahora del negocio, que hoy es un poco más famoso. Isabel González escuchó a los niños de San Ildefonso cantar el 37.368 en vivo y en directo sin caer en la cuenta de que había sido distribuido en su despacho. Pero cuando los funcionarios de Hacienda pronunciaron el número de su administración (59) Isabel dio un brinco sobre el asiento. Ni ella ni sus hermanos se han quedado con algún décimo premiado, pero confesó a los periodistas que su mayor ilusión sería que hubiera resultado agraciado algún conocido del barrio con este segundo premio.
Conocida la noticia, muchos son los que se han acercado hasta 'El doblón de oro' para comprar lotería para el Sorteo del Niño, como Marisa, una barcelonesa de visita en Madrid que no ha querido perder la ocasión de probar suerte en este quiosco agraciado con el segundo premio. "Nos hemos enterado de que había caído aquí y ya hemos comprado otras veces que hemos venido. Esta es una ocasión perfecta, ¿no?